Mi voto es para el que no tenga piedad del PRI

Fotos: cuartoscuro.com
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Creo firmemente en que México deberá tener de manera forzosa un periodo de cicatrización después del 01 de julio, gane quien gane la elección, ese proceso de civilidad y pluralidad necesaria debería de incluir a todas las fuerzas políticas, sin embargo, después de escuchar las declaraciones del líder nacional priista, me provoca de manera singular, la idea de que ahora sí, el PRI se extinga, es la única forma de garantizar que no vuelvan a gobernar esta nación.

No cabe duda que las grandes tempestades en alta mar pueden producir graves locuras a los tripulantes de un barco, esta podría ser una analogía perfecta de lo que está sucediendo al interior del PRI, pues su presidente, René Juárez, se atrevió a sostener en Durango que José Antonio Meade no tiene la culpa por los políticos corruptos que han militado en el Revolucionario Institucional y que incluso ni siquiera el partido es responsable de ellos:

“El partido, el PRI, como institución política, no es responsable, quien falla son las personas, y quien violente la ley, quien defraude la confianza ciudadana, pues que enfrente la ley y se vaya a la cárcel, quien sea, y nuestro partido ha fijado esa posición muy clara en ese sentido”.

El exsubsecretario de Gobernación afirmó que el tricolor es un partido político, no una agencia del Ministerio Público, y que quien sostenga acusaciones contra priistas debe presentar pruebas sólidas ante las autoridades, pues quien acusa tiene la obligación de demostrar sus aseveraciones.

Juárez afirmó dentro de su “lapsus” que el abanderado de Todos por México, José Antonio Meade, es solamente un candidato –ni priista es, diría el escribano–, un hombre honesto y honorable al que sus adversarios pretenden “embarrar” con acusaciones sin sustento porque están desesperados, porque ya no encuentran por dónde; palabras más, palabras menos, como si el puntero fuera el candidato tricolor y las descalificaciones y calumnias se dieran como una guerra sucia más, por desesperación.

Este nivel de cinismo, de locura o de franca estupidez llegó a su más alto nivel cuando habló del hartazgo de los mexicanos:

“¿Hay irritación? Sí. ¿Hay molestia? Sí. ¿Hay hartazgo? Sí. Y somos hartos los que estamos hartos, pero de muchas cosas, ¿eh? No solamente estamos hartos de los políticos que no cumplen, de muchas cosas que pasan en el mundo, es un fenómeno mundial”.

Qué manera de intentar lavarse las manos, de tratar de borrar de una pincelada todas las fregaderas que han hecho durante las últimas décadas, de procurar verle la cara de estúpidos a los mexicanos y de inmacular a un candidato que está igual de involucrado que los demás y hasta de manera transexenal.

Cada quien tomará su propia decisión, en la intimidad de la casilla cruzará la opción de su elección y emitirá sus votos, en lo personal me encantaría votar por aquella opción que me asegurara que NO tendrá piedad con el PRI, todos lo dicen pero al final coquetean como si la tentación fuera inevitable.

Quiero que mi voto sea sin desperdicio, quiero finalmente extinguir al viejo PRI, al nuevo PRI y al PRI de siempre.

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