Un voto ciudadano, no es un acto de fe

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La discusión que se ha sostenido en los últimos días en la Cámara de Diputados, particularmente en la Comisión de Puntos Constitucionales, con relación a la iniciativa para la creación de la Guardia Nacional, ha generado un clima álgido y de alta tensión.

La premura con la que pretenden, tanto el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, y el propio presidente López Obrador, aprobar este proyecto en este mismo periodo, es sorprendente; tanto, que el secretario amenazó abiertamente que de no aprobarse, los militares regresarían de inmediato a sus cuarteles, con todo lo que esto implica, lo que a todas luces es un vil chantaje.

Pese a las críticas de organismos defensores de derechos humanos a nivel nacional e internacional, el equipo de López Obrador se ha dedicado a defender a capa y espada el proyecto de la Guardia Nacional que pretenden se haga cargo, bajo las órdenes de un mando militar, de las tareas de seguridad pública en el país, lo que en “tiempos de paz”, contraviene la Constitución actual.

Alfonso Durazo, sostuvo a principios de esta semana que la corporación será un referente a nivel internacional y que las críticas que se le han hecho al proyecto son infundadas, además de que el Ejército no fracasó en la lucha contra el narcotráfico, sino solo falló la estrategia que otras administraciones emprendieron: 

“No nos comparen con quienes ofrecieron que la lucha contra el narco sería una etapa breve y gloriosa (…) la Guardia Nacional es una válvula que se necesita para dar respuesta. En la lucha contra el narco no es el Ejército, es el mal uso de él. La lucha contra el narco no representa el fracaso del Ejército, representa el fracaso de una estrategia basada en el uso de la fuerza”, expresó el funcionario.

“Nuestro gobierno jamás dará lugar a un recelo similar, nosotros no tenemos necesidad de engañar al país y a los mexicanos. No somos iguales, no nos comparen con aquellos que para llegar al poder requirieron de iniciativas espectaculares que no les dieron las urnas”, expresó ante el gabinete de Seguridad y el jefe del Ejecutivo federal. 

En efecto, López Obrador y su arrollador triunfo en las urnas, no necesita legitimar su victoria, sin embargo, sí necesita cumplir sus promesas de campaña, los treinta millones de votos que recibió fueron gracias al hartazgo de la ciudadanía de la corrupción, pero también de la inseguridad y la violencia, viendo en él y sus promesas, una expectativa de cambio, ninguno de ellos empeñó su voto por la continuidad, y la Guardia Nacional, además de ser contradictoria con lo dicho durante la campaña de que las Fuerzas Armadas irían regresando paulatinamente a sus cuarteles, peor aún, proponen institucionalizarla bajo un marco jurídico ex profeso, para mantenerla en las calles de manera indefinida y lo más grave aún, con un militar al frente.

México es un país democrático, que a diferencia de muchos países de Latinoamérica, nunca ha tenido una dictadura militar, bajo esta excepción no pretendo en ningún momento, ni bajo ninguna circunstancia, esbozar la idea de que Andrés Manuel López Obrador tenga siquiera la ocurrencia, sin embargo, lo que sí manifiesto con todas sus letras, es que los cambios constitucionales que pretenden en esta iniciativa, generan las bases jurídicas y las estructuras operativas, para que esto pueda suceder en el futuro, sin siquiera quebrantar la ley, este riesgo no lo podemos correr.

En una ponencia magistral, el Dr. Alejandro Madrazo Lajous, académico y experto en la materia, expuso a detalle y por espacio de más de dos horas, en la Comisión de Puntos Constitucionales y con la gran ausencia del secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, que había confirmado su asistencia, las razones por las cuales la iniciativa de la Guardia Nacional, tal como la presentaron, representa un altísimo riesgo y asegura la continuidad de las muertes y la violencia, cuando lo que se busca es exactamente lo contrario.

Me permito compartirles los puntos más importantes de su valiosa intervención, que en lo personal me dejó muy claro a lo que nos estamos enfrentando y los riesgos que conlleva:

“Es fundamental que entendamos la envergadura de lo que está ocurriendo: por más que subrayen ‘policía’ antes de ‘policía militar’, son militares; por más que digan que hay un mando civil, porque el presidente es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el mando operativo es militar. Estará dentro de la Secretaría de la Defensa Nacional, el entrenamiento será militar, el equipamiento será militar, la disciplina será militar. Cambiarles los nombres no cambia el entrenamiento. La Corte (SCJN), en una voz contundente, dijo: ‘la militarización de la seguridad pública es inconstitucional’.

Y la respuesta es: si la Constitución estorba, cambiemos la Constitución…

“Si ustedes aprueban la reforma propuesta van a hacer permanente la militarización del país. Entre más se confunden las funciones de Policía y Ejército, menos seguridad y más violaciones a derechos humanos vamos a tener. No nos engañan, vamos a ver los resultados. Se van a topar con otro Ayotzinapa, con otro Apatzingán, otro Tanhuato; y cuando lo hagan van a ser corresponsables con Felipe Calderón y Enrique Peña del desastre que estamos viviendo.

“Yo ya estoy muy cansado de traer datos que demuestran que las violaciones de derechos humanos en este país, son las peores en el mundo después de Siria, que el deterioro en las prácticas de nuestros ejércitos es constante y sonante, y aterrador, y que el impacto en nuestras vidas, en nuestra expectativa de vida como ciudadanos, es devastador, y que no se tomen el tiempo y hagan el ejercicio de imaginar, de escuchar cómo se construyen soluciones permanentes para darnos seguridad a los ciudadanos, que lo único que se les ocurra es jugar con las etiquetas, jugar con los nombres y, perdón, jugar con la Constitución, porque eso es lo que esta iniciativa hace”

Si te interesa ver la exposición completa (vale la pena), aquí te dejo el link.

Para que esta iniciativa de la Guardia Nacional prospere en la Cámara de Diputados, requiere de mayoría calificada, es decir de dos terceras partes de los votos, la oposición ha marcado su postura de no apoyarla, espero que por el bien del país la sostengan TODOS, pues a Morena y sus coaligados no les alcanzan sus votos; de hecho, una de sus voces más representativas, la diputada Tatiana Clouthier, quien fuera la coordinadora de la campaña de López Obrador, se manifestó, clara, directa y tajante como ella es, en contra de la iniciativa bajo los términos actuales, esperemos que su reflexión y crítica, contagie a otros al interior.

Todos los argumentos están sobre la mesa y como bien dijo la diputada Martha Tagle, ninguno de los expertos ponentes, ha pretendido defender la iniciativa.

Haber votado por Andrés Manuel López Obrador, no implica que seamos, ni que nos hagamos los ciegos, nuestra responsabilidad debe de ser congruente y seguir señalando los yerros, eso permite que sean susceptibles a la corrección o al perfeccionamiento.

Esta reflexión me lleva a una conclusión sin desperdicio: un voto ciudadano, no es un acto de fe, no se les ocurra seguir pensándolo y actuando en consecuencia.

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