Vicepresidenta de Nicaragua pide a Iglesia abandonar caminos del “odio”

El gobierno de Daniel Ortega volvió "inviable" la democracia en Nicaragua, concluyó el martes la comisión de la Organización de los Estados Americanos (OEA)

Vicepresidenta nicaragüense Rosario Murillo, y su esposo el presidente Daniel Ortega. Foto: Maynor Valenzuela/AFP
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La vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, pidió este martes a la Iglesia católica apoyar la lucha contra el “capitalismo salvaje” y “abandonar los caminos que siembran odio”, en alusión a las protestas opositoras.

“A los sectores religiosos, según el mandato del santo padre, el papa Francisco, les urgimos a abandonar los caminos que siembran odio, separación y división”, exhortó la también primera dama y portavoz del gobierno a medios oficialistas.

“Queremos que las iglesias recuperen la confianza de nuestro pueblo, que acompañen a los excluidos y descartados por ese capitalismo salvaje”, dijo.

Murillo hizo el llamado un día después de que partidarios de su gobierno irrumpieran con violencia en la Catedral de Managua y golpearan a dos religiosos para desalojar a nueve opositores en huelga de hambre que exigen la liberación de más de 130 “presos políticos”.

El año pasado, templos católicos dieron refugio a los manifestantes perseguidos o heridos en las protestas que estallaron en abril del 2018 contra el gobierno de Daniel Ortega, en el poder desde el 2007 bajo acusaciones de corrupción por parte de la oposición.

“Las iglesias deben optar por la justicia social (..) dejando atrás las ignominias y el trágico espectáculo del año pasado, cuando capitalistas salvajes, ateos y personajes antifamilia, en alianza satánica, quisieron acabar con nuestros valores”, reprochó  Murillo al referirse a las manifestaciones antigubernamentales.

Un templo de Masaya (sureste) alberga a un grupo de mujeres familiares de opositores detenidos por participar en las protestas.

Las mujeres iniciaron la semana pasada una huelga de hambre para exigir la libertad de sus familiares.

El año pasado, los obispos sirvieron como mediadores de un diálogo que acabó sin éxito entre el gobierno de Ortega y la oposición para a buscar una solución a la crisis que originaron las protestas, que dejaron 325 muertos, cientos de detenidos y casi 70 mil exiliados.

Estudiantes de la Universidad Centroamericana protestan contra policías que cerraron las puertas del centro de estudios

En tanto, estudiantes nicaragüenses exigieron este martes al gobierno de Daniel Ortega que libere a los presos políticos y respete los templos católicos.

“¡A la iglesia se respeta!”, gritaron los estudiantes durante una protesta en los predios de la privada Universidad Centroamericana (UCA), en Managua, cuya salida por el portón principal -una extensa cerca de reja de hierro- fue bloqueada por fuerzas antimotines.

Los manifestantes lanzaron agua y tierra contra los policías desde el interior del recinto, mientras los agentes presionaban el portón desde afuera para impedir que los estudiantes salieran a protestar a la calle.

En la iglesia San Miguel de Masaya, once mujeres iniciaron el jueves la huelga de hambre para exigir la liberación de los opositores presos.

Desde entonces, la policía mantiene sitiada esa parroquia para impedir el acceso a las huelguistas y las autoridades cortaron el servicio de agua.

El lunes otros nueve opositores se declararon en huelga de hambre en la Catedral de Managua como parte de la misma campaña. Los uniformados también sitiaron y cortaron el acceso a la catedral, pero horas después ingresaron con violencia los partidarios del gobierno.

Fuentes de la oposición confirmaron que los huelguistas lograron refugiarse en una instalación anexa de la Catedral para continuar su ayuno.

(AFP)

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