A ver si como tuitean, marchan

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En innumerables ocasiones, o mejor dicho, he repetido hasta el cansancio, que soy un ferviente creyente de que la oposición siempre ha sido, y lo seguirá siendo, crucial para la formación de la cultura política y del fortalecimiento de cualquier democracia y sus instituciones; de la misma forma, la oposición es la única forma real que tiene un gobierno que ganó las elecciones de manera democrática e inobjetable, por no decir aplastante, de enmendar los errores y corregir el rumbo.

Los partidos políticos, considerados la forma más elaborada y efectiva de oposición en los estados democráticos, tienen en sus manos un rol de suma importancia, el de ser contrapeso, tanto de las decisiones del Estado como en el Poder Legislativo.

Es por estas razones que la convocatoria, ejerciendo plenamente su derecho a la libertad de expresión, de marchar el 01 de diciembre por el descontento de un gobierno fallido” a un año de la toma de posesión de López Obrador, me parece una muestra de que quieren salir del letargo, para que no podamos afirmar que están completamente desdibujados.

Sin embargo, a pesar de que hoy la manifestación es una buena noticia, el hecho de querer hacer un frente común de coyuntura, en lugar de hacer un trabajo en las calles y crear conciencia, reduce su brillo y se asemejan más a un grupo de empresas patrocinando un concierto, que a una oposición decidida a levantarse del reposet y dejar los tuitazos para cambiarlos por propuestas.

La marcha en sí, será sin duda, una gran señal, cualquiera que sea el desenlace: si es un éxito rotundo, la administración de Andrés Manuel tendrá que hacer un alto y analizar el rumbo, las decisiones tendrá que sopesarlas de manera distinta y plantearlas de tal forma que pueda generar consenso; si es un fracaso, las consecuencias podrían poner en una situación muy compleja el futuro de la oposición tradicional y la apuesta por el 2021, muy en contra.

En este tema, me temo que no hay lugar para medias tintas.

La vara está muy alta, la puso Chile, y han sido los ciudadanos, no los partidos políticos.

A México le urge una oposición de rostros nuevos, críticos pero propositivos, que den la batalla de manera creativa, que sean contrapeso y jueguen un papel fundamental para la democracia y el desarrollo de nuestro país; no los que inundan las redes, esos no construyen, solo están ansiosos de regresar; a los ciudadanos independientes y sin agenda, preocupados por el futuro de la nación, mis respetos, comparta o no sus ideales.

Por eso digo: a ver si como tuitean, marchan. Al tiempo.

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