Veinte años después, el trágico regreso de los etíopes a los campos de refugiados en Sudán

13 de noviembre de 2020.-Etíopes dejan sus tierras en Tigray y se dirigen a la aldea fronteriza sudanesa 8, al este de Gadaref. Foto: Ebrahim HAMID / AFP
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Veinte años después de haber abandonado el campo de refugiados de Um Raquba, al este de Sudán, donde se instaló tras huir del hambre en Etiopía, Burhane Yusef está a punto de volver a ese mismo lugar, donde nació su hija.

Pero esta vez no huye de Etiopía por el hambre, sino para escapar de la guerra en que está inmersa la región del Tigré, donde el ejército inició una ofensiva contra grupos locales disidentes.

Este refugiado, de 77 años, que lleva gafas de sol, camisa blanca y anda con la ayuda de un bastón, llegó a Sudán tras cruzar el río Sietet a bordo de una frágil barca, acompañado de numerosos compatriotas que también huían de la violencia.

Tras cruzar la frontera, hizo cola para conseguir un poco de comida en la localidad de Hamdayit, en la provincia sudanesa de Kasala.

“Tenía unos 40 años cuando llegué al campo de Um Raquba, donde crecieron mis cuatro hijos. Ninguno de mis tres chicos quiso volver (a Sudán) y solo me acompañó mi hija. Ella tenía siete años cuando regresamos a Etiopía, en Humera, y ahora ya cumplió los 27”, explica Yusef.

Su hija se niega a ser entrevistada y da la espalda a los periodistas.

El campo de Um Raquba se encuentra a unos 80 kilómetros de la frontera y fue construido durante los años 1980, luego cerraría a principios de los 2000.

Etiopía sufrió entre 1983 y 1984 una de las peores hambrunas del siglo XX que obligó a centenares de miles de personas a huir de este país. Estuvo causada por una gran sequía y por la guerra iniciada entonces por el dictador Mengistu Haile Mariam contra una guerrilla del Tigré.

– Un campo para 20.000 refugiados –

“Me acuerdo perfectamente de este campo donde viví durante tantos años y volver aquí no es algo agradable. Me consuelo pensando en que me reencontraré con amigos sudaneses a los que no veía desde hacía muchos años”, afirma.

Este campamento, que puede acoger a unos 20.000 refugiados, volvió a abrir el viernes.

“Ya hemos enviado a 1.115 refugiados y seguirán llegando otros a diario”, dijo a la AFP Yacub Mahmud, de la agencia sudanesa para los refugiados. Según esta organización, más de 20.000 personas huyeron de los combates en Etiopía destino a Sudán.

Gabriel, un campesino de 40 años, nació en Um Raqub y allí vivió durante veinte años. “Siento una inmensa tristeza ya que, cuando me fui hace veinte años, pensaba que nunca regresaría como un miserable refugiado”, asegura.

“La guerra me obligó a volver y no sé cuánto tiempo tendré que vivir esta terrible situación”, añade  Gabriel, mientras espera que le den un plato de kishra, una receta tradicional cocinada con sorgo.

En los últimos días, la llegada de refugiados al campo resultaba constante y muchos de ellos lo hacían exhaustos y atemorizados por los bombardeos en el Tigré y las informaciones de masacres de civiles.

La ONU pidió el viernes una “investigación independiente” sobre posibles “crímenes de guerra” en la región disidente del Tigré, donde el ejército inició una operación contra la guerrilla local.

Amnistía Internacional ya había denunciado el jueves una “masacre” en la que “probablemente” asesinaron a centenares de civiles en Mai-Kadra, en el suroeste del Tigré.

(AFP)

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