¿”A todo vapor” o “todo al vapor”?

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Excelente idea la del nuevo Gobierno de impulsar con el respaldo del Legislativo la regulación de salarios a funcionarios públicos de alto nivel y además quitarles prestaciones injustas a las que el resto de los mortales ni remotamente podríamos acceder, tales como elementos de seguridad, choferes y seguros particulares de gastos médicos mayores.

Mala idea ¡hacerlo todo al chilazo!

Si la intención es patear la mesa con la imposición de reformas para doblegar a los funcionarios rebeldes y lograr que estos a través de una negociación se alineen y accedan a participar “aunque sea tantito” en la austeridad, generosidad, solidaridad o como sea que quieran llamarle a la 4T, aunque al final los mandatos no se implementen o lo hagan a medias, AMLO y su equipo ¡van muy bien!

Si por el contrario, no solo buscan darles un sustito a los vivales y realmente quieren cumplir con las legendarias demandas ciudadanas de frenar el despilfarro, creo que no van por el camino correcto.

Parece que en su afán por avanzar a todo vapor, lo único que están logrando es hacerlo todo al vapor.

La Ley Federal de Remuneraciones es solo un ejemplo.

Su endeble estructura ha hecho que los inconformes se escuden en las propias leyes y eviten a toda costa su implementación.

¿En qué pensaban los legisladores cuando dictaminaron y aprobaron la ley? ¿Por qué omitieron los estándares y los tabuladores internacionales para restarles recursos de tajo a los funcionarios?

Deberían de estudiar más a fondo sus propuestas y evitar que quienes estén en contra de ellas piensen que quien las redactó fue otro Azael Santiago Chepi, aquel diputado ex secretario general de la Sección 22 adherida a la CNTE que al inicio de la Legislatura celebró con un tuit la “aprovación” del exhorto en el que los legisladores pidieron a las autoridades la suspensión de la evaluación docente.

No estaría mal que también procuraran que sus leyes no parecieran mediocres imposiciones como ellos mismos creyeron que era la reforma educativa que en su momento tanto criticaron y calificaron de reforma laboral sin consenso.

¡Pónganse las pilas!

La falta de análisis en sus determinaciones tiene en ascuas la cancelación definitiva del aeropuerto de Texcoco y la construcción de la refinería en Dos Bocas, la primera porque parece que no saben qué hacer con los mentados bonos de inversión y la segunda porque no cuentan con los papeles necesarios para acreditar la obra. O eso de prohibir los contratos por honorarios que tiene desahuciadas a instituciones como el IMER, donde, dada su organización interna, un importante número de colaboradores están bajo ese esquema.

¡Entiendan que ya no estamos en la época de la PRIstoria y ya no falta un “yo te vi”!

Conscientes de la complejidad de avanzar ante el estatus nacional actual, nadie quiere que se duerman en sus laureles, pero tómenselo con más calma, pues les recuerdo que ustedes ¡no tienen derecho a fallar!

No desaprovechen su gran oportunidad.

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