En Utah, EEUU, se “salvan vidas” con leche materna

Foto: Natalie BEHRING / AFP
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En un mundo donde la economía colaborativa está tan en boga, las mujeres en Utah, Estados Unidos, han encontrado algo más que compartir, aunque de forma gratuita: su leche materna.

El banco de leche materna de Mountain West es el primero en su estilo en Utah, el estado de EEUU con la más alta tasa de natalidad y -a la vez- gran necesidad de leche y buena cantidad de donantes potenciales.

Desde que comenzó a operar a finales del año pasado en la ciudad de Salt Lake City, más de 550 mujeres locales han sido voluntarias.

Annette Thompson comenzó a donar leche tras dar a luz a su tercer hijo, haciéndose extracciones de 10-15 minutos cada tres horas.

“Esta es mi pequeña parte para ayudar a alguien más. Mi cuerpo puede hacerlo, entonces lo hago”, dijo.

Thompson se dio cuenta de que era una prolífica productora de leche cuando tuvo a sus dos primeros hijos -solía extraerse el exceso de leche y congelarla- pero muchas veces terminaba tirándola cuando se quedaba corta de espacio para almacenar comida.

Unos años después, cuando su sobrina estaba en el hospital y necesitaba leche, supo que existía la posibilidad de donar.

Entonces, cuando tuvo a su hija en marzo, preguntó en la red Facebook si alguien necesitaba leche extra. La pusieron en contacto con el banco y tras una revisión de su estado de salud, que incluyó un examen de sangre, se convirtió en donante.

Cerca del 10% de los bebés nacidos en Estados Unidos son prematuros, y el grueso de la leche recibida por los bancos es para la alimentación de los niños en cuidado intensivo neonatal.

Muchas veces, cuando un bebé nace prematuro el cuerpo de la madre no puede producir suficiente -o ninguna- leche, por lo que se busca la de donantes.

La leche materna es preferida a la de fórmula para recién nacidos porque contiene una serie extra de vitaminas, minerales y ácidos, así como anticuerpos y células madre.

“Prepara el tracto grastrointestinal, con lo que los bebés obtienen protección contra infecciones desde el principio”, explicó Mariana Baserga, quien dirige la unidad de cuidado intensivo neonatal de la Universidad de Utah.

Una vez que el banco de Utah recibe leche de las donantes, esta es mezclada, pasteurizada y empacada en pequeños recipientes de tres onzas para enviarla a hospitales en todo el estado y también en el fronterizo Idaho.

Ken Richardson, director médico del banco, compara a las madres donantes con los socorristas.

“Eso es lo que ellas están haciendo, salvan vidas”, dijo. “Es un acto de servicio desinteresado extraerse y proveer leche materna y hacerlo por horas, días y meses” opinó.

“Lo hacen sin ningún pago a cambio. Es un acto de puro amor”, subrayó.

En la década de 1980, el impacto de la llegada de la epidemia del virus VIH tuvo un efecto devastador en los bancos de leche en Norte América y alrededor del mundo.

“Cerraron de la noche a la mañana porque la gente estaba preocupada”, explicó Naomi Bar-Yam, quien fue directiva de la Asociación de Bancos de Leche Humana de Norteamérica (HMBANA, por sus siglas en inglés).

Para ese entonces había entre 50 y 60 bancos de leche en Estados Unidos y Canadá, pero en poco tiempo solo quedó media docena de ellos.

Las cifras se han recuperado parcialmente y ahora operan en el país 26 bancos de leche acreditados.

Ese episodio fue el catalizador para la creación de HMBANA, la organización profesional que fija los lineamientos para la recolección y distribución segura de leche humana -ahora usados alrededor del mundo.

(AFP)

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