Última llamada para el futuro del TLCAN

El tratado se renegocia desde agosto, tras la promesa de campaña de Donald Trump de devolver empleos manufactureros a Estados Unidos

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Canadá, Estados Unidos y México intentarán superar esta semana el estancamiento de las negociaciones sobre temas clave del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), antes que las elecciones, tanto en nuestro país como en Estados Unidos dificulten el proceso.

El conflicto central se basa en las reglas de origen que establecen qué porcentaje de un automóvil debe ser construido en la región que abarca el TLCAN para evitar aranceles, así como mecanismos de resolución de controversias y, la demanda estadounidense de una cláusula de expiración que obligue a renegociar el acuerdo cada cinco años.

Robert Lighthizer, advierte que si el acuerdo tarda demasiado, la aprobación del actual Congreso, controlado por los republicanos, podría estar en riesgo.

Además, los comicios del 01 de julio en México ponen su dosis de presión, pues Andrés Manuel López Obrador ha manifestado su intención de participar en la modernización del TLCAN, en caso de ganar las elecciones.

En el centro de las preocupaciones de la renovación del acuerdo de 24 años, está el deseo de Donald Trump por reformar las reglas para el sector automotor y de esa forma tratar de regresar empleos e inversiones a su país.

Sin embargo, tras meses de negociaciones sobre el tema, las partes permanecen distanciadas; incluso la semana pasada se canceló una reunión entre la canciller canadiense Chrystia Freeland; el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo y el norteamericano Lighthizer debido a que se harían consultas con la industria automotriz mexicana.

Los industriales mexicanos consideran que la demanda de elevar a un 75 por ciento el contenido regional de un automóvil en un periodo de cuatro años es “inaceptable”, pues en la actualidad ese porcentaje es del 62.5.

La propuesta estadounidense requeriría también que cerca de la mitad del valor de los vehículos de pasajeros ligeros y camionetas tipo pickup sean construidas en áreas con salarios equivalentes a 16 dólares la hora o más, lo cual a todas luces, es un problema para México donde los trabajadores automotrices ganan por debajo de los seis dólares la hora, y menos de tres en el caso de los que laboran en plantas de autopartes.

Estados Unidos ha insistido en la cláusula de expiración del nuevo Tratado, de tal forma que tendría que renovarse cada cinco años.

Otra propuesta que presentan los gobernados por Trump es que buscan repatriar la resolución de controversias de los tribunales internacionales hacía el sistema legal de Estados Unidos, lo que significaría que menos firmas estadounidenses abandonen su patria buscando protecciones legales en otros países.

Una fuente mexicana cercana a las negociaciones aseguró que es posible un acuerdo esta misma semana, pero “dependerá de si Estados Unidos es flexible”.

Este tortuoso caso, que involucra a toda Norteamérica nos lleva a recordar a Lincoln a quien se le atribuye ser el autor de:  “Es más fácil reprimir el primer capricho que satisfacer a todos lo que le siguen”.

(Con información de Reforma)

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