Trump convierte sesiones informativas sobre el coronavirus en mitines electorales

Donald Trump y el director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, Anthony Fauci. Foto: Drew Angerer/Getty Images/AFP
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Obligado por la pandemia del coronavirus a suspender los mitines de reelección, el presidente Donald Trump ha convertido las sesiones informativas diarias de la Casa Blanca sobre la crisis en minidiscursos de campaña, mientras su principal rival se encuentra en cuarentena.

En un país paralizado por el miedo al devastador virus, el podio de la sala de prensa de la Casa Blanca es el lugar ideal para que los televidentes en horario de máxima audiencia capten la últimas respuestas del gobierno.

O al menos esa es la idea.

Pero el escenario central está reservado para Trump y con poco más de siete meses para el día de las elecciones, el virus no es la única batalla en la mente del republicano.

Expertos como el reconocido doctor en enfermedades infecciosas Anthony Fauci se alinean detrás del presidente. Pero La estrella incuestionable, sin embargo, es el máximo jefe.

Entre las 17:30 y 18:00 en Washington, las sesiones informativas no tienen nada de breve, sino que se alargan 90 minutos o más.

Primero llegan sus asesores, se colocan de pie en silencio alrededor de un espacio vacío en el atril. Luego, con la experiencia de alguien con una larga trayectoria en la televisión, Trump avanza a zancadas.

Lee obedientemente un largo comunicado donde entrega una actualización sobre lo que está haciendo su administración. Luego presenta a sus subordinados, pidiéndoles uno por uno que digan algunas palabras.

“¿Alguna pregunta?”, dice y comienza el espectáculo.

En su estilo único, Trump habla de todo, desde la política exterior hasta sus logros personales, los medios de comunicación “deshonestos” y sus propias y poco convencionales opiniones médicas.

El ambiente es instantáneamente reconocible para cualquiera que haya visto los mitines de “Make America Great Again” (“Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo”), solo que sin las ovaciones.

Al final, los periodistas en la sala, que van disminuyendo debido a las cuarentenas de coronavirus, se están quedando sin preguntas.

Pero Trump no puede mantenerse alejado de las cámaras.

“Me ha llegado a gustar esta sala”, dijo.

– Atrapado en un sótano –

Las sesiones informativas aseguran grandes audiencias en vivo. Más de ocho millones de espectadores las ven en promedio y ese número a veces supera los 12 millones.

Como siempre, el show de Trump es un éxito.

En completo contraste está el candidato a la nominación demócrata Joe Biden. El exvicepresdente de Barack Obama estaba en los más alto hace solo unas semanas, con impresionantes victorias frente a su rival, Bernie Sanders.

Justo cuando estaba listo para enfrentarse a Trump, la pandemia de coronavirus llegó. Al igual que millones de otros estadounidenses, Biden, de 77 años, terminó atrapado en su casa.

Esta semana, finalmente, buscó salir del aislamiento montando un estudio en su sótano lleno de libros.

Pero problemas técnicos y un equipo de campaña aparentemente incapaz de cambiar de rumbo con rapidez, hicieron que Biden pareciera un aficionado.

En un intercambio virtual con partidarios el miércoles por la noche, Biden conversó con fluidez sobre política exterior, el coronavirus y mucho más.

Pero solo alrededor de 2.000 personas lo vieron.

Mientras tanto, Trump estaba en plena marcha en la sala de prensa de la Casa Blanca.

– ¿Periodismo o propaganda? –

Debido a que Trump se sale del tema con tanta frecuencia y hace afirmaciones médicas que después sus expertos tienen que desmentir, algunas organizaciones de medios de comunicación estadounidenses están pensando en reducir la cobertura en vivo.

“Si sigue mintiendo como lo ha hecho todos los días en cosas tan importantes, todos deberíamos dejar de transmitirlo”, dijo la semana pasada Rachel Maddow, una enérgica crítica de Trump que tiene un programa en la cadena MSNBC.

La junta editorial del New York Times dijo que era “hora de poner fin” a las sesiones informativas diarias.

El veterano periodista de ABC Ted Koppel también dijo que los medios necesitan repensar la cobertura tradicional de un presidente tan poco convencional. “Llevar una cámara a un evento en vivo y dejar que grabe es tecnología, no periodismo; el periodismo requiere edición y contexto”.

Ari Fleischer, quien fuera secretario de prensa de la Casa Blanca en la administración del republicano George W. Bush, dice que los periodistas de izquierda simplemente están tratando de aislar a Trump de la gente.

“La aprobación de Trump alcanza el nivel más alto de su presidencia”, tuiteó. “No es casualidad que muchos reporteros de la resistencia quieran sacar sus informes del coronavirus del aire”.

(AFP)

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