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Este sábado, durante su gira por Arabia Saudita, Donald Trump cerró un contrato por 110 mil millones de dólares para vender armas a Arabia Saudita, el mayor acuerdo de este tipo en la historia de Estados Unidos.

A su llegada a Riad (capital saudí), el Presidente norteamericano fue recibido por el príncipe Faisal bin Bandar bin Abdulaziz, gobernador de la capital saudita, y Khalid bin Salman bin Abdulaziz, embajador ante Estados Unidos.

Más tarde, se encontró con el rey Salman de Arabia Saudita, en el Palacio Al-Yamamah.

El empresario neoyorquino iba acompañado por su esposa Melania, su hija Ivanka y su controvertido yerno (y asesor) Yared Kushner.

En el marco de la visita, el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, y el ministro saudita de Asuntos Exteriores, Adel bin Ahmed Al-Juneir, ofrecieron una conferencia de prensa conjunta, en la que anunciaron la firma del millonario contrato, a través del cual Riad comprará armas de fabricación estadounidense y afirmaron que la adquisición estará destinada a contrarrestar la influencia “maligna” de Irán.

“El paquete de equipos y servicios de defensa es compatible con la seguridad a largo plazo de Arabia Saudita y de toda la región del Golfo, en vista de las amenazas iraníes”, aseguró el jefe de la diplomacia estadunidense.

Llama la atención la cifra del contrato que cerraron los estadounidenses que, sin duda, nos hizo recordar el reciente cacareo de Enrique Peña Nieto en Tecamac, Estado de México, donde orondo presumió que durante su administración ha captado una inversión extranjera de 135 mil millones de dólares.

Señor Peña: ¡pregúntele a su vecino bullero del norte cómo le hace para conseguir en una sentada lo que a usted le toma más de cuatro años!

Y eso no es todo, ya los árabes anunciaron que el acuerdo de armas es parte de una serie de pactos comerciales más amplios, cuyo valor total es superior a los 380 mil millones de dólares.

¡Y eso que es el primer país de su gira y todavía faltan siete largos días para que concluya!

Mientras tanto, el jefe del Ejecutivo norteamericano tiene previsto reunirse este domingo con los líderes de países musulmanes y hablar sobre el Islam, lo cual ya se están saboreando muchos de los que lo conocen, pues esto se dará luego de la prohibición de viajar a Estados Unidos ordenada por la administración Trump a ciudadanos de varios países de mayoría musulmana y la retórica antiislámica que fue característica durante la campaña electoral del jefe actual de la Casa Blanca.

Quién sabe, una de dos: o le va mal, o en su condición de charlatán logra echarse a la bolsa a otros aliados, que deje estupefactos a quienes lo tienen bien señalado en su famoso Rusiagate.

En una de ésas, hasta los convence tanto, que le otorgan el perdón.

(Con información de Notimex)

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