Trump amenaza ahora con aranceles a automóviles

El Departamento de Comercio iniciará una investigación para determinar si las importaciones de autos representan una amenaza para la seguridad nacional, la cual aseguran puede durar meses

AFP PHOTO / Mandel NGAN
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Donald Trump ordenó este miércoles que se realice una investigación sobre la importación de automóviles, incluyendo camionetas pickup y todoterreno, con el propósito de aplicar un arancel de hasta 25% si considera que ponen en riesgo la economía norteamericana.

Su táctica es similar a la que está siguiendo en el caso del acero y el aluminio, con la salvedad que los principales afectados serían México y Canadá, países con los que renegocia el Tratado de libre Comercio de America del Norte (TLCAN).

Otro de los perjudicados sería la Unión Europea, con quien también está negociando reducir su déficit comercial, lo cual es una de las obsesiones de Trump.

Ayer por la mañana, ya había adelantado en su propio Pájaro Madrugador, es decir en Twitter, que “pronto” habría noticias para los trabajadores de la industria automotriz.

Poco después declaró que en la renegociación del TLCAN está siendo muy difícil tratar con México y Canadá, pero “al final ganaremos”.

México exportó el año pasado 2.3 millones de vehículos hacia Estados Unidos que es el principal comprador; de esas exportaciones depende la cuarta parte del PIB nacional, pues allá se dirigen el 75 por ciento de los autos que salen de las fabricas de ensamblaje.

Hay que recordar que en la tortuosa renegociación del TLCAN el tema automotriz ha sido el gran escollo, pues Washington quiere reducir las importaciones procedentes de nuestro país y busca aumentar el porcentaje de autopartes procedentes de su propio territorio.

Así que el mensaje de Trump es para obligar a México y Canadá a aceptar sus exigencias en el TLCAN.

El arancel afectaría también a Alemania, pues el 15% de las ventas de BMW y Mercedes se realizan en E. U. También el 12% de las de Audi, así como el 5% de las de Volkswagen.

Por su parte Japón y Corea del Sur ya aseguraron que revisarán la situación, pues Nissan, Toyota, Hyundai y Kia sufrirían con la medida.

China ya manifestó que “se opone al abuso de las cláusulas de seguridad nacional que puede dañar seriamente los sistemas comerciales multilaterales y alterar el orden del comercio internacional normal”.

Y manifestó que “evaluaremos plenamente el posible impacto y defenderemos resueltamente nuestros propios intereses legítimos”.

Estados Unidos produjo cerca de 12 millones de automóviles y camiones en 2017 e importó 8.3 millones por un valor de 192 mil millones de dólares.

Cerca de 2.4 millones de unidades procedieron de México, 1.8 millones de Canadá y 1.7 millones de Japón, y Corea del Sur estuvo cerca del millón de unidades, en tanto que Alemania estuvo cerca del medio millón, muchas de ellas a través de México.

A su vez, las armadoras norteamericanas exportaron dos millones de vehículos, por valor de 57 mil millones de dólares.

El secretario de Comercio norteamericano, Wilbur Ross aseguró que “tenemos evidencias que sugieren que, durante décadas, estas importaciones mermaron nuestra industria automovilística”, y garantizó que el examen de las prácticas comerciales se hará de manera justa y transparente.

El objetivo es determinar hasta qué punto están “debilitando” la economía y por consiguiente suponen un riesgo para la seguridad de Estados Unidos.

El Gobierno norteamericano encontró que las importaciones de vehículos de pasajeros pasaron a representar un 32% de las ventas de hace dos décadas a 48% hoy en día.

En ese mismo lapso, la producción doméstica se redujo un 22% a pesar que la compra de vehículos es mayor en estos momentos debido a una mejoría económica.

Además, señala que solamente el 7% de los componentes usados en la industria son de origen nacional.

Por lo anterior, Ross explica que su temor es que esa pérdida en la capacidad de producción afecte las inversiones en investigación y desarrollo en la industria que por décadas fue una de las fuentes más importantes de innovación tecnológica en EU.

Inicia así una nueva etapa de negociaciones que puede darle el punto final al TLCAN, o aceptar las medidas proteccionistas del magnate norteamericano, justo cuando Peña pide hablar de las cosas buenas, parece que los dados se cargan en su contra.

(Con información de El País)

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