Tres décadas después, mujeres suizas vuelven a reclamar igualdad salarial

Foto: Fabrice COFFRINI / AFP
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Casi 30 años después de la última gran huelga nacional por la igualdad salarial, las mujeres en Suiza, impulsadas por la ola #MeToo, están convocadas a una nueva jornada de movilización el 14 de junio para reclamar salarios paritarios.

El 14 de junio de 1991 -10 años después de que se introdujera en la Constitución suiza la igualdad entre sexos- medio millón de mujeres abandonaron sus puestos de trabajo para salir a denunciar las persistentes desigualdades.

Tres décadas más tarde, sindicatos y grupos de defensa de los derechos de las mujeres consideran que la situación apenas mejoró.

De media, las mujeres todavía ganan un 20% menos que los hombres en Suiza. Y la brecha salarial entre hombres y mujeres con la misma cualificación es de casi 8%, según la oficina nacional de estadísticas.

“Si se compara a las mujeres y los hombres que tienen exactamente la misma posición y la misma experiencia profesional, lo cierto es que a una mujer en Suiza se le roban 300 mil francos suizos [313 mil dólares, 266 mil euros] a lo largo de su carrera, solo por ser mujer”, dijo el año pasado en un comunicado el mayor sindicato suizo.

Las participantes en la protesta reclamarán tolerancia cero respecto a la violencia contra las mujeres y una valoración mayor del trabajo femenino, entre otras cosas con la introducción de un salario mínimo nacional.

La idea de celebrar una “huelga de mujeres” nacional surgió de la frustración que causó la revisión de una ley aprobada el año pasado en el Parlamento suizo, que buscaba imponer una mayor supervisión de la distribución salarial.

Pero el texto final solo es aplicable a las empresas con más de 100 empleados -por lo que solo afecta a menos de 1% de los empleados- y no prevé sanciones para quienes permiten el mantenimiento de brechas salariales.

Los organizadores llamaron a las mujeres a dejar sus trabajos y labores domésticas durante un día para concienciar sobre su contribución fundamental a la sociedad.

“El objetivo es bloquear el país con una huelga feminista”, dice a la AFP la activista Marie Metrailler.

A las mujeres que no pueden permitirse no trabajar durante un día, los organizadores las animan a irse a las 15:24.

“A partir de esa hora, las mujeres trabajan gratis”, asegura Anne Fritz, principal organizadora de la huelga y representante de USS, una organización que agrupa a 16 sindicatos suizos.

Suiza fue uno de los últimos países europeos en permitir votar a las mujeres, lo que hizo en 1971. Y en la conservadora región de Appenzell las mujeres no consiguieron su derecho al sufragio hasta 1991.

Además, aunque el país inscribió la igualdad de géneros en su Constitución en 1981, tuvieron que pasar otros 15 años hasta que la ley fue efectiva.

“En 1991, nos dimos cuenta de […] que nada cambiaba. Así que hicimos huelga”, cuenta a la AFP Huguette Junod, una autora de Ginebra.

Unas 500 mil mujeres -de las casi 3.5 millones que había entonces en Suiza- se manifestaron y organizaron pícnics gigantes en las calles.

Junod, de 76 años, recuerda que muchas mujeres no pudieron participar en 1991.

Pero “a las que no se les permitió hacer huelga llevaron una banda fucsia en el brazo […] y se tomaron una pausa más larga”.

Los promotores de la protesta esperan que la situación se repita. Pero la patronal se opone de plano.

“Esta huelga es ilegal”, sostiene Marco Taddei, uno de los representantes de la organización, quien señala que las reclamaciones formuladas “no apuntan exclusivamente a las condiciones laborales” y que la Constitución “estipula que una huelga solo puede usarse como medida de último recurso”.

Los sindicatos no están de acuerdo.

“Lo que es ilegal es la discriminación salarial y el acoso sexual en el lugar de trabajo”, apunta Frizt.

En las tres últimas décadas, los defensores de los derechos de las mujeres lograron algunas victorias en Suiza, como  la legalización del aborto en 2002 y la introducción de una baja de maternidad pagada de 14 semanas, en 2005.

Pero en el país aún no existe la baja por paternidad y el acceso limitado a los onerosos servicios de guardería se considera un importante obstáculo para la plena participación de la mujer en el mundo laboral.

Suiza “es muy conservadora en lo que respecta a derechos de las mujeres”, señala a la AFP Eleonore Lepinard, socióloga y profesora asociada de estudios de género en la universidad de Lausana.

La ausencia forzada de mujeres de la fuerza laboral durante años “beneficia a los hombres en el mercado laboral y en términos salariales”, señala.

(AFP)

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