Tras confesar, dan 10 años de cárcel a expresidente salvadoreño

Es juzgado por malversación, desviar dinero a su partido y construirse una mansión

Expresidente salvadoreño Elias Antonio Saca en el periodo 2004-2009. AFP PHOTO / MARVIN RECINOS
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La justicia salvadoreña dio un manotazo contra la impunidad con la condena del expresidente Elías Antonio Saca a 10 años de cárcel por el desvío de 301 millones de dólares, aunque según especialistas aún queda un camino por recorrer en la adopción de una cultura de transparencia y rendición de cuentas.

Luego de un proceso judicial de casi dos años, un tribunal dictó prisión para Saca, de 53 años, y le ordenó devolver al Estado 260,7 millones de dólares que malversó durante su gestión (2004-2009) bajo la bandera de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena).

“Que Saca haya sido condenado es una señal del comienzo del fin de la impunidad, pero montar un cerco a la corrupción pasa por establecer una cultura de transparencia, rendición de cuentas y control ciudadano”, declaró a la AFP el profesor universitario Roberto Cañas.

Tras la condena del exmandatario y seis de sus colaboradores, el fiscal general, Douglas Meléndez, proclamó este jueves que “arrinconó” a Saca para que confesara sus delitos, con lo cual demostró que “nadie tiene corona” en el país y que cualquiera puede ser investigado.

Saca solo cumplirá ocho años más en la cárcel por los dos que ya estuvo tras las rejas y por otros beneficios penitenciarios de buena conducta y trabajo, pero la sentencia envía el mensaje a los políticos de que “cualquier corrupto puede ir a la cárcel”, advirtió el analista Juan Ramón Medrano.

Sin embargo, no todos los salvadoreños quedaron conformes con la sanción a Saca, por cuanto recibió una pena reducida gracias a que negoció con la Fiscalía para confesar los delitos en el tribunal.

“Es injusto que Saca, que fue la cabeza de la estructura criminal, reciba diez años de cárcel, mientras Pablo Gómez, un excontador de la presidencia que era el último eslabón de la cadena de corrupción, reciba 16 años de prisión solo por no negociar con la fiscalía”, lamentó el director de la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (Fespad), Saúl Baños.

En ese sentido, Baños consideró que queda mucho por hacer en el campo de la corrupción, por cuanto la justicia salvadoreña consiente a los corruptos con “reducidas penas”, mientras se ensaña con penas de hasta 45 años de cárcel con las mujeres que tienen abortos por emergencias de obstetricia.

Fiscal general de El Salvador, Douglas Melendez / AFP PHOTO / Oscar Rivera

Los analistas advierten que en la titánica tarea de combatir la corrupción se requiere de una nueva institucionalidad, debido a que en el caso Saca la Corte de Cuentas de la República (CCR) y los bancos implicados no alertaron sobre los movimientos y el uso de fondos públicos.

“Requerimos de una reforma a la Constitución que permita crear una contraloría independiente de los partidos políticos que vigile el buen manejo de los fondos públicos”, opinó Cañas.

A pesar del avance de la Fiscalía en el combate de la corrupción, al mantener abierto proceso judicial contra el expresidente Mauricio Funes (2009-2014) por el supuesto desvío de más de 350 millones de dólares, grupos empresariales demandan que la ONU pueda establecer en El Salvador una comisión contra la impunidad, similar a la que opera en Guatemala.

El expresidente salvadoreño Elías Antonio Saca reveló ante un tribunal cómo desvió parte de los 301 millones de dólares de fondos públicos que se le imputan, durante su gestión de 2004 a 2009.

También dio detalles sobre el desvío de unos 50 millones de dólares.

El expresidente y tres colaboradores admitieron delitos de corrupción a cambio de un “juicio abreviado” para reducir a menos de 10 años la pena de prisión a la que estaban expuestos. Saca completará en octubre dos años de estar detenido.

Saca confesó que recibió cheques por 13,3 millones de dólares que luego entregó a su secretario privado, Elmer Charlaix, para que los depositara en alguna de las 16 cuentas bancarias que abrieron.

Indicó además que su gabinete recibía sobresueldos de entre 5.000 y 10.000 dólares mensuales.

Parte de los fondos desviados los utilizó para incrementar de 5.000 a 60.000 dólares por mes el salario que tenía como administrador del grupo de radios privadas de su propiedad.

Además dijo que transfirió 400.000 dólares al partido que lo llevó al poder, la Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha).

Sin embargo, la investigación fiscal determinó que transfirió en total 7,6 millones de dólares al partido Arena.

Según la fiscalía, Saca ha dicho que transfirió a terceros poco más de 50 millones de dólares, lo cual implica que los restantes 250 millones desviados fueron para su beneficio particular.

Una lujosa mansión en las montañas de San Salvador con gimnasio, capilla, sala de cine y cancha de fútbol, fue incautada Elías Antonio Saca por autoridades indignadas por ese “monumento” a la corrupción en el país centroamericano.

Una enorme puerta de unos 10 metros de alto de madera fina y con vitrales, es la entrada a la suntuosa mansión que asombra a sus visitantes, en una exclusiva zona residencial con guardias privados en las faldas del volcán de San Salvador, en la periferia oeste de la capital.

Rodeada de terrenos cultivados de café y árboles de pino, la mansión que ha sido valuada en unos ocho millones de dólares, fue incautada por la Fiscalía al expresidente salvadoreño.

“Esta mansión la denominamos como el monumento a la corrupción en El Salvador. Es un palacete con lujos que por lo menos su servidor nunca los había visto”, declaró a periodistas el fiscal general Douglas Meléndez.

La opulenta residencia está vacía, y en una de las primeras habitaciones quedó abandonada una caja fuerte, sin nada en su interior.

Además de la mansión, la Fiscalía incautó 35 residencias propiedad de Saca y su grupo familiar en todo el país, 46 vehículos, 11 locales comerciales, tres haciendas, seis sociedades comerciales de comunicación conformadas por 16 estaciones de radio y poco más de un millón de dólares encontrados en instituciones financieras.

En el vestíbulo de la casa, dos escalinatas con piso de mármol, pasamanos de hierro forjado y madera, dirigían a otro nivel en donde habían no menos de diez habitaciones para huéspedes dotadas de lujosos detalles: candelabros, pisos de fina cerámica o alfombrados, aire acondicionado y jacuzzi.

El centro de la mansión era dominado por un enorme salón con chimenea, bar y grandes ventanales que daban una privilegiada vista panorámica a la ciudad de San Salvador.

Franqueando una piscina dotada de jacuzzi había varios salones utilizados por la familia del expresidente Saca, como gimnasio, sala de juegos, sala de masajes, sala de belleza, bar, cuarto de música, y una sala de cine con paredes acústicas.

Frente al jardín principal, el expresidente Saca mandó a construir una capilla privada, donde aún permanece una estampa pintada en azulejos del papa Juan Pablo II.

“Es sorprendente el lujo en esta propiedad, parece la mansión de un emir, se nota que no tuvieron miseria en gastar el dinero de los ciudadanos, indigna”, comentó a la AFP el jefe de la Unidad de Investigación de Delitos Financieros, Jorge Cortez, quien junto al fiscal general mostró a la prensa las instalaciones de la mansión.

Frente a la casa, resguardada por un gran portón de hierro y altos muros de ladrillo y concreto, se encuentra otra propiedad en la que el expresidente mandó a construir una cancha fútbol provista de iluminación, así como un salón para ejercicios y baile.

A un costado de la cancha figura una sala de “Placas y trofeos”, con algunas preseas que Saca acumuló durante su gestión presidencial.

En la cochera estaban estacionados cinco automóviles de lujo propiedad del expresidente, y que también le fueron incautados.

(Con información de AFP)

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