EL TIGRE DE LÓPEZ OBRADOR

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Cuando los banqueros le preguntaron al candidato de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, qué haría en caso de no ganar las elecciones del 01 de julio, El Mesías contestó:

“Tengo dos caminos: Palacio Nacional o Palenque… si las elecciones son limpias y libres, me voy a Palenque tranquilo, pero si se atreven a hacer fraude, también me voy a Palenque y a ver quién va amarrar al tigre. El que suelte al tigre, que lo amarre, yo no voy a estar deteniendo a la gente luego de un fraude electoral”.

¿Habrán entendido los banqueros el trasfondo del mensaje o… se dejaron engañar?

No queda claro si lo comprendieron en toda su dimensión porque al día siguiente El País publicó como principal titular: “López Obrador pide confianza a la gran banca mexicana”.

La “gran banca mexicana”, como la llama el diario español, está constituida en gran medida por firmas ibéricas que remiten el 50 por ciento de las utilidades obtenidas en México a su casa matriz, España.

Los poderosos y bien tratados banqueros hispanos –cuya expansión financiera en el país la deben a gobiernos priistas- expresaron su apoyo al tabasqueño a través del  diario español más importante publicado en América Latina.

El candidato de MORENA se comprometió ante ellos a no afectar a la banca. No voy a nacionalizar, ni a expropiar o confiscar bienes, dijo el tabasqueño.

AMLO es un embaucador, siempre lo ha sido.

Lo prometido ahí, contradice totalmente la esencia de lo que ha venido repitiendo de pueblo en pueblo y de municipio en municipio, desde hace más de veinte años y ante los más pobres.

Desdice o niega lo que ha escrito en todos sus libros, especialmente en el titulado “2018 La Salida”, donde dice dar a conocer su proyecto de país.

En cada página descalifica a los ricos y reprocha a los banqueros formar parte del despojo a la nación.

“Es cosa de recordar que Salinas, su hermano Raúl y el Secretario de Hacienda Pedro Aspe, eran los encargados de palomear, acomodar y alinear a todos los que participaron en el reparto de empresas y bancos, los cuales hasta entonces pertenecían a la nación”, señala en unos de los capítulos.

¿Cuál de todos es entonces el López Obrador verdadero?

El antineoliberal, el estatista, el que encabezó las principales protestas del FOBAPROA por salvar, precisamente, a los banqueros, o ese que, cuando así le conviene, se pone de rodillas ante los señores del dinero para decirles: “Soy Pepito… me portaré bien”.

Alguien debe decirle a los señores de la banca quién es el tigre de López Obrador.

El tigre al que se refiere son las células guerrilleras, los agitadores a sueldo, los “anarcos” y profesionales de la desestabilización con los que tiene contacto en Venezuela y en otros países.

Lo que dijo entonces, en la Convención Bancaria, no es una mera descripción de escenarios políticos, es una advertencia y una amenaza.

López Obrador y MORENA no están dispuestos a aceptar una derrota. La propaganda que han venido desplegando tiene como objetivo único generar la percepción de que son invencibles en las encuestas y que su triunfo es, por lo tanto, inevitable.

Y que, por inevitable, solo un “fraude de Estado” puede impedirle llegar al poder.

López dijo que él no va a detener al tigre. En eso le damos la razón. No lo va a detener porque es su principal incitador.

Ha venido invirtiendo grandes sumas de dinero en un proyecto desestabilizador, organizado por activistas profesionales, que reventarán después del 01 de julio y  que Porfirio Muñoz Ledo denomina, eufemísticamente, insurgencia ciudadana.

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