¿Socavón político o so cabrón político?

- Publicidad -

El Paso Exprés de Cuernavaca, Morelos, entregado el pasado mes de abril, con demora y sobreprecio, fue cerrado a la circulación el miércoles de la semana pasada por un socavón.

La magna obra que presumieron el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza y el propio Presidente Peña Nieto, con mensajes y videos transmitidos en vivo y en pleno recorrido del Paso Exprés de Cuernavaca, que concluido operaría con 10 carriles en sus 14 km, además, se anunciaba que el tiempo de viaje con esta obra se reduciría de 40-50 minutos que toma cruzar la ciudad de Cuernavaca a tan sólo cinco o seis minutos.

En el kilómetro 93+600 ocurrió el hundimiento de la carpeta asfáltica con una profundidad de 5 metros, el percance le costó la vida a dos personas al caer con su automóvil al vacío, sin embargo, pudieron haber salvado la vida si las autoridades hubieran actuado en tiempo y forma, ya que a través de la autopsia se pudo comprobar que Juan Mena de 56 años y su hijo Juan Mena Romero de 30 años, murieron por asfixia por confinamiento, según informó la Dirección General de Servicios Periciales, probablemente entre 90 y 120 minutos después de la caída.

El cuerpo de bomberos tardó casi nueve horas sacar el automóvil y recuperar los cuerpos de ambos hombres, lo que implica a todas luces un caso de negligencia de alguna autoridad, algunos mencionan a CAPUFE como la indicada, dirigida por Benito Neme, otro amigo del Presidente.

Ruiz Esparza, declaró que se realizaría un peritaje para revisar las causas que originaron el socavón en el Paso Exprés de Cuernavaca, y determinar responsabilidades en caso de haberlas, pero se inclinó por las causas meteorológicas como las principales razones del evento.

Aunque destacó que para dicha obra se construyeron alrededor de ocho kilómetros de nuevos drenajes (porque las casas a los costados desaguaban sobre la autopista) y en su momento la falla que ocasionó el socavón se revisó (pero se determinó que estaba en buenas condiciones), en entrevista con Carlos Loret de Mola, reconoció que el drenaje en dicho tramo del Paso Exprés debió tener un reforzamiento, pero lamentablemente no se hizo, solo se tomaron otras medidas como inyección de concreto hidráulico y limpieza.

“Se va a hacer un peritaje por parte del Colegio de Ingenieros para ver que las medidas que se tomaron hayan sido las correctas, y si no las fueran, que se asuman las responsabilidades, también vamos a auditar al delegado y a todo servidor público que intervino en la obra, para determinar si en un momento dado atendieron adecuadamente u omitieron la atención a las quejas que se recibieron por parte de los vecinos”, aseguraba el funcionario mientras insistía en que el socavón se originó debido a un resentimiento en el concreto, así como al “golpe de agua que recibimos hace dos días y que tuvo un efecto devastador en el sitio, por ello es de suma importancia realizar el peritaje”.

“Es una lluvia que Conagua califica como la más importante del mes de julio, y de todos los meses de julio de años anteriores, con 54 milímetros de lluvia, que en un momento arrastró agua y provocó la afectación en la obra”.

Hasta el momento, el único “chivo expiatorio” dentro del gobierno por este trágico accidente, ha sido al delegado de la SCT en Morelos, quien recibió personalmente las quejas de vecinos que habían documentado de antemano el peligro que representaba la construcción, debido al pésimo estado del alcantarillado y que simplemente hizo caso omiso de todas las advertencias recibidas.

La “cereza negra” de esta historia la colocó el propio Ruiz Esparza, quien calificó como “un mal rato” la muerte de las dos personas que circulaban por el Paso Exprés de Cuernavaca y que cayeron al socavón:

“Ellos tienen el derecho, no se está haciendo por alguna cosa más que por el mal rato que pasaron; ayudarles, no a que sea menos malo, porque eso no se paga con dinero, pero ayudarles en gestiones que quizá si no hubiera la intervención nuestra podrían tomar mucho tiempo”.

Esta declaración provocó un maremoto mediático que exigía a toda costa la salida del secretario de Comunicaciones y Transportes, con un cinismo infame contestó que él está a disposición del Presidente de México, haciendo referencia a que él era el único que podía pedirle su renuncia y estaba a su disposición.

A pesar de que Ruiz Esparza dice que no elude su responsabilidad cuando alega que no sabía de las fallas que se estaban presentando en la obra recién inaugurada, su actitud transmitió una soberbia desproporcionada, desde el primer momento en el que reproducía versiones erróneas, pasando por el “mal rato” y hasta el único que me puede pedir la renuncia es el Presidente, denotaba de manera abierta y con gran seguridad un temple digno de un “no te preocupes Gerardo, quienes piden tu renuncia hoy, no saben los grandes negocios que administras para mí, dejemos pasar el vendaval, que las aguas vuelvan a su nivel y terminemos el sexenio”.

Porque lo que tenemos que hacer es afrontar los problemas por el lado más amargo, el que nos produzca más asco y dolor, el socavón del Paso Exprés de Cuernavaca o el nuevo socavón de esta semana en la carretera Pinotepa Nacional-Corralero en Oaxaca, así como el más ínfimo bache de la colonia tienen el mismo y único origen: CORRUPCIÓN.

Si no es Aldesa y Epccor como el caso del Paso Exprés de Cuernavaca y el NAICM, es OHL o Grupo Higa, como seguramente lo fueron HOMEX o ICA en su momento.

Imaginen cualquier bien o servicio, olvídense de las obras públicas o las medicinas que son las más socorridas, cualquiera, en todas hay sobre precio, mala calidad, gatos por liebres, moches y favores, casas blancas en las lomas, membresías en clubes de golf, casas de fin de semana, cruceros, yates, aviones, autos de lujo y hasta yacimientos petroleros en aguas someras.

Dejando a un lado la tragedia de la muerte de dos seres humanos, el socavón del Paso Exprés no es más que una analogía exacta de lo que ha sido este sexenio:

Un socavón político, se abrió la faz de la Tierra, generando un socavón tan grande que puede albergar toda la “corrupción e impunidad” del gabinete, empezando por el Presidente y la de los demás políticos con su venia.

Por eso, sin desperdicio… podemos definirlo como un: “so cabrón político”.

Comentarios