Slavonic Zizek y la violencia oculta

Ray Tang / Anadolu Agency
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Cada vez preocupa más la violencia en el mundo; cada vez se invierten más recursos para combatirla y, en vez de disminuir, ¡aumenta!

En lo que va del año han ocurrido 13 tiroteos en escuelas en Estados Unidos y el remedio que propone el Presidente Donald Trump es, ahora, armar a los maestros.

¿Cuál será el siguiente paso cuando se demuestre que esa ocurrencia tampoco funciona? ¿Armar a los alumnos? ¿Pemitir que ingresen armas a los colegios para que cualquiera sea capaz de defenderse previas clases de tiro en los propios centros escolares?

La violencia contra violencia ha creado un círculo en el que una y otra generan la misma fuerza que se trata de combatir.

De ello dan cuenta las miles de fosas de los muertos que solo la frivolidad de un expresidente llamó “daños colaterales” de la guerra contra el narco.

Un filósofo heterodoxo que ha sido capaz de analizar problemas complejos desde ángulos poco comunes, acaba de publicar un libro que nos permite entender la violencia de mejor manera.

El pensador eslavo Slavonic Zizek nos dice en “Sobre la violencia” (Paidós) que tenemos muy presentes las señales que lanza la violencia con su estela de sangre, pero que debemos aprender a distanciarnos de ese señuelo que nos permite identificar incluso a los agentes que la provocan, para descubrir la “violencia oculta” que es su verdadero cimiento.

La violencia subjetiva que es, digamos, la punta del iceberg, solo es una parte de un “triunvirato” que además incluye “dos tipos objetivos de violencia”. 

Una es la que encarna el lenguaje como ejercicio del poder para imponer cierto universo de sentido. La visión del amo sobre el esclavo.

La otra violencia objetiva es la que llama “sistémica” y que es el resultado del funcionamiento de los sistemas económico y político.

La violencia subjetiva es la visible: los huachicoleros, los sicarios o el desequilibrado Nikolas Cruz que mató a varios de sus compañeros en la secundaria Marjory de Parkland, Florida.

La violencia objetiva es la invisible, la tan obvia que no la vemos y que podríamos asemejar con la materia oscura que invade al universo.

Es la que se ceba con la corrupción y la impunidad. La que a veces sale a flote como la que documentan estos días los periódicos sobre el desvío de 2 mil 130 millones de pesos de Rosario Robles según la Auditoría Superior de la Federación; la de la corrupción de la petrolera Odebrecht en nuestro país y en otros, la de la lógica del “haiga sido como haiga sido” como justificó Felipe Calderón al “ganar” la Presidencia.

Y dentro de esa violencia objetiva y no siempre visible, Zizek ubica a los expertos que invaden los medios masivos que para el filósofo “son, por definición, los sirvientes de aquellos que están en el poder: en realidad no piensan, solo aplican sus conocimientos a los problemas definidos por los poderosos”.

Para razonar de cara al público, Zizek recurre por igual a la alta cultura, al psicoanálisis, a la cultura pop, al cine. No quiere demostrarnos que sabe. Pretende razonar con el lector proveyéndolo de muchísimas herramientas para que mire con claridad.

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