Seré breve: el presidente se equivoca

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A la par que la nueva Administración canceló una treintena de programas públicos que eran subsidiados por el Gobierno, argumentando que los recursos que se les otorgaban eran robados o utilizados para otros fines, se crearon veinte nuevos programas, de los cuales, la mayoría, no son sujetos a reglas de operación, no establecen los criterios mínimos de control ni de fiscalización.

Algo que resulta por demás incongruente, si lo que se pretende es eliminar la opacidad con la que los recursos públicos eran manejados en las pasadas administraciones.

Este nuevo Gobierno utiliza una vara muy alta para desmantelar programas sociales en aras de erradicar la corrupción y otra, muy cortita, para abrir la llave del erario a muchos programas estrella de Morena que fueron creados bajo la categoría de subsidios sin reglas.

Creo que no hay un solo mexicano que no esté de acuerdo con la lucha del presidente y su Gobierno en contra de la corrupción, del saqueo, de la simulación; pero, y me cuento entre ellos, sí hay miles que no aprobamos sus acciones donde, a bote pronto, deciden cancelar apoyos a la Red Nacional de Refugios para mujeres y sus hijos víctimas de violencia extrema.

Desde la semana pasada que la Secretaría de Salud dio a conocer mediante un comunicado que se suspendía la convocatoria pública para la asignación de subsidios para la prestación de servicios de refugios para mujeres y sus hijos que viven violencia extrema; ha sido una de dimes y diretes por parte del Gobierno federal, que aparte de crear incertidumbre entre la ciudadanía, ha evidenciado, otra vez, que la improvisación es parte de su forma de hacer política.

A lo largo de esta semana que concluye, el jefe del Ejecutivo federal, sus funcionarios, legisladores de Morena y Jesús Ramírez, su vocero presidencial, han dicho que los recursos no se suspenden, al otro día que sí, que mejor no, que están bajo revisión, por la mañana dicen que serán entregados directamente a las mujeres, por la tarde informan que están analizando que sean operados por la Secretaría de Gobernación.

Un pésimo manejo de la información, una vergüenza. Increíble que temas que deberían ser manejados con total sensibilidad y responsabilidad, los aborden desde sus rodillas y luego acusen ser víctimas de la prensa “chayotera”, que inventa cosas para perjudicar al Gobierno de López Obrador.

El presidente López Obrador cree que otorgar apoyos directamente a las mujeres violentadas, que salen de sus casas de madrugada, muchas de ellas, huyendo con sus hijos, es una solución adecuada para enfrentar la violencia extrema de la que escapan.

Es inconcebible que en un país con un alto índice de feminicidios, el Gobierno quiera echar por la borda los espacios que ya existen, que sí funcionan, con los que las mujeres cuentan para su protección, para recuperar su autonomía, para recobrar su salud emocional, para reintegrarse a la sociedad con dignidad, libres del miedo y la violencia, en su afán por desmantelar todo aquello que huela a “modelo neoliberal”, sin darse a la tarea de medir antes los alcances que sus decisiones tendrían en los grupos más vulnerables de la sociedad.

La visión es limitada y el reto es mayúsculo. La mayoría de los mexicanos no estamos en contra de que el Estado retome sus obligaciones que administraciones pasadas decidieron dejar en manos de organismos de la sociedad civil, pero siendo justos, muchas de estas instancias creadas, peleadas por la sociedad civil, funcionan, y la Red Nacional de Refugios es una de ellas.

Si el Gobierno detectó que en algunos de estos refugios los recursos son mal administrados, que interponga las denuncias correspondientes, que audite, que sancione, que regule, para eso es autoridad, no para cancelar los logros civiles que costaron años de lucha, no para cerrar los espacios, los mecanismos ya establecidos, que han salvado la vida de miles de mujeres y sus hijas e hijos.

El Gobierno carece de la capacidad instalada para proteger a las víctimas de violencia extrema; constrúyanla, sin afectar, sin perjudicar a uno de los grupos más vulnerables de nuestro país: las mujeres.

López Obrador afirmó este viernes en su conferencia matutina que “solo cambiarán los procedimientos al entregar de manera directa a las víctimas y no a las asociaciones civiles”.

El presidente se equivoca, muestra un total desconocimiento hacia una complicada problemática que nos aqueja, que nos lastima como país. La cual, urge que sea abordada en su Gobierno desde una perspectiva de género, no desde su lucha contra el saqueo y la simulación.

Los refugios salvan vidas; la soberbia, el orgullo, la ignorancia, la necedad de unos cuantos, no.

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