Se quema una vez más “la verdad histórica”

Un total de 23 expertos, entre los que se encuentra José Luis Torero, realizaron pruebas con las que refutan la teoría de que en el basurero de Cocula fueron incinerados los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa

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Incinerar a 43 personas hasta borrar su ADN requiere de al menos 15 toneladas de madera, concluye un nuevo estudio científico sobre hogueras a cielo abierto.

Un grupo de 23 expertos con el apoyo de la Universidad de Queensland, en Australia realizaron  pruebas en seis deferentes piras, con uno o hasta cuatro cerdos en cada una de ellas.

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Fire Safety Journal, que es el diario oficial de la Asociación Internacional de Ciencias de Seguridad contra Incendios.

El estudio encontró que “en condiciones ideales -cuerpos pequeños y alimentación continua de combustible- es necesario un mínimo de cinco veces el peso del cuerpo en madera seca para lograr la destrucción casi completa de toda la materia orgánica” y aun así quedaría algún rastro biológico.

Lo anterior significa que para quemar a los 43 estudiantes de Ayotzinapa al grado que indicó la Procuraduría General de la República (PGR) se habrían requerido 15 mil 50 kilogramos de madera, suponiendo que cada persona pesara 70 kilos.

La conjetura de la PGR sostenía que los normalistas habrían sido incinerados en el basurero de Cocula y, debido al alto nivel de exposición al calor, sus restos quedaron tan deteriorados que resultaba imposible obtener su perfil genético.

La investigación que lleva por título “Estudio experimental sobre los requisitos de combustible para la degradación térmica de cuerpos por medio de la cremación de pira abierta”, descubrió que la presencia de varios cuerpos contribuye a que el fuego se apague.

Por lo que apuntan: “Es menos eficiente quemar una multitud de cadáveres que un cuerpo individual”.

Consideran que para establecer “la relación entre el nivel de destrucción de un cuerpo y la eficiencia de quemado, la intensidad y la duración de los posibles incendios debe demostrarse para inferir la validez de una hipótesis de cremación”.

Y recordaron los hechos del 26 de septiembre de 2014: “Un ejemplo de alto perfil donde esta correlación se convirtió en clave para establecer la validez de una hipótesis forense se relaciona con lo que se ha denominado la ‘verdad histórica’ en el caso de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa”.

Con estas pruebas a gran escala, los especialistas continuaron el trabajo que quedó pendiente con el grupo de peritos aprobado por la PGR y el GIEI, pues se suponía que se comprobaría científicamente “si es posible llevar a cabo la quema de 43 cuerpos humanos”, sin embargo, el estudio nunca se llevó a cabo.

Como decía el clásico “el que busca la verdad corre el riesgo de encontrarla”, pero en el caso de la actual administración, nunca ha sido su intención esclarecer ningún asunto, y es un enojo que los mexicanos acumulan en las entrañas,  tal vez por ello, Peña Nieto pide no obedecer a las vísceras a la hora de votar.

(Con información de Reforma)

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