Se niegan los gringos a apoyar investigación sobre Pegasus

Dudan que el Gobierno de México tenga realmente la intención de darle resolución al caso.

Alexey Malgavko/Sputnik
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Autoridades estadounidenses se han negado a participar en la investigación sobre espionaje gubernamental operado a través del sistema Pegasus.

Según publicó este martes el diario The New York Times, los funcionarios están renuentes a que el Gobierno mexicano realmente quiera indagar el caso y llegar hasta sus últimas consecuencias.

Esto, debido a que muy probablemente haya personal de alto rango involucrado en la implementación del sistema que sirvió para espiar a periodistas, activistas y defensores de derechos humanos.   

La publicación refiere que en reiteradas ocasiones el Gobierno mexicano ha solicitado el apoyo de agentes estadounidenses para dar seguimiento al tema.

No obstante, éstos no descartan que esa intención obedezca a que la autoridad de nuestra país carece de calidad moral entre la ciudadanía para desempeñar eficazmente su labor.

“En particular, según señalaron los oficiales con conocimiento del asunto, a los estadounidenses les preocupaba que los mexicanos enaltecieran su participación con la intención de darle una apariencia de credibilidad a lo que consideran una fachada”, refiere el texto.

El años pasado, el mismo medio estadounidense evidenció que el Gobierno mexicano utilizó un malware para infectar dispositivos móviles de periodistas, activistas y defensores de derechos que, coincidentemente, han cuestionado a la administración federal actual.

De esa forma, podrían acceder a datos como correos electrónicos, agenda, contactos y hasta tendrían la posibilidad de activar cámara y micrófono para vigilar de cerca a sus objetivos.

El malware, es llamado Pegasus y tuvo un costo de 32 millones de dólares.

Es de producción israelí y sólo puede venderse a gobiernos para investigar a terroristas u otros delincuentes de alta peligrosidad.

El Gobierno de Enrique Peña Nieto reconoció haber adquirido el equipo; no obstante, se comprometió a realizar una investigación para conocer cuál fue el uso que se le dio.

Sin embargo, según los archivos y los abogados de las víctimas, los investigadores ni siquiera han identificado a los funcionarios públicos que operaban el programa y tampoco han visitado las oficinas donde se encuentra el equipo usado para las intervenciones.

“Sabíamos desde el principio que iba a ser muy difícil que hubiera una verdadera investigación, pero esta es una muestra clara de la falta de un sistema independiente en México”, declaró Carmen Aristegui, periodista que fue afectada por varios intentos de hackeo con el programa espía.

“Somos los blancos políticos de un Gobierno que combate a sus críticos con herramientas ilegales”, añadió.

(Con información de The New York Times)

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