“SE LAS METIMOS DOBLADA, CAMARADA”

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La frase tiene ingenio, no hay duda. Muy adecuada para la carpa y la pulquería, la competencia de virilidades entre cuates de la barriada, pero resulta sórdida cuando proviene de quien ha sido nominado para encabezar una de las instituciones culturales más importantes del país.

El autor de la frase no puede ser otro más que Paco Ignacio Taibo II. Un intelectual, militante de izquierda, que equipara el vanguardismo literario con adjetivos procedentes de la fetidez humana.

Su frase de marras provocó que el Senado de la República pospusiera la aprobación de la llamada “Ley Taibo”. Una reforma a la Ley de Entidades Paraestatales, para que la nacionalidad extranjera del escritor no le impida convertirse en titular del Fondo de Cultura Económica.

Más importante que la cancelación o no de la reforma, es la decisión que vaya a tomar  el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.

La permanencia de Taibo en el Fondo de Cultura, sería una pésima señal. Significaría que, otra vez, como en los regímenes del pasado, los “cuates” están por encima del interés nacional.

Que los compadrazgos, complicidades o afinidades valen más que el respeto a las normas, a las instituciones y en este caso, a la cultura.

Pero el dicho, “se las metimos doblada”, no solo tiene una reprobable carga machista y misógina, como se ha dicho, sino profundamente soberbia y autoritaria.

La “expresión Taibo”,  pone en evidencia, más que un acto de violación anatómica, una transgresión constitucional. “Le impusimos por la fuerza al Senado, la aprobación de una ley, sin que los ingenuos legisladores se dieran cuenta”. Eso es lo que significa su dicho.

López Obrador, tendrá entonces que decidir si estamos en un gobierno distinto, alérgico a la corrupción y a los excesos de poder o si se trata, simplemente, de una repetición de lo mismo.

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