Se desataron los demonios priistas

- Publicidad -

El PRI y Peña Nieto andan mal y de malas, la campaña de su precandidato José Antonio Meade no levanta ni con hidrógeno, ni con la guerra sucia, ni siendo el bueno del cuento.

Para colmo de sus males, el caso de Alejandro Gutiérrez, el exfuncionario priista, detenido por la administración del chihuahuense Javier Corral, que lo acusó de desviar fondos federales en contubernio con el exgobernador César Duarte para beneficiar las campañas electorales del tricolor en 2016, que involucra tanto a Luis Videgaray como a Manlio Fabio Beltrones, les puso el panorama color de hormiga.

Para el beneficio de todos los mexicanos, el Ejecutivo, en un acto más de soberbia, creyó que sería suficiente cerrar la llave de los recursos federales, pertenecientes a los programas discrecionales del Ramo 23, comprometidos en convenios bilaterales por unos 900 millones de pesos, para doblegar la voluntad de un Gobernador, que a pesar de encontrarse en una crisis de severa violencia, tiene el respaldo social.

Peña Nieto y sus asesores se equivocaron y en ese momento inició el calvario, no fue suficiente que calentaran más la plaza, tampoco que la ola mediática señalara al Gobernador de Chihuahua, la decisión estaba tomada, Javier Corral y su administración convocaron a la Caravana por la Dignidad con dos objetivos primarios:

Recuperar los 900 millones a los que se había comprometido la Federación y que la SHCP había retenido con múltiples y ridículas excusas, pero con una sola causa, poner la bota en el cuello de Corral; y, por otro lado, agilizar las gestiones para la extradición del exgobernador César Duarte por los once procesos abiertos en su contra, y que incluyera el inicio de su búsqueda, solicitando la ficha roja a la Interpol.

En la medida que la Caravana avanzaba, la presión mediática aumentaba, las declaraciones intimidatorias no cedían y “casualmente” la violencia se convertía en atípica, todo sucedía en la misma proporción del incremento del miedo y la preocupación del PRI y del Presidente.

La presión crecía en ambos lados, pero la convicción y el creciente apoyo social del resto del país mantuvo la Caravana andando, el tiempo se agotaba y las pláticas no llevaban a ningún lado.

El nuevo titular de la Secretaría de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, de quien se dice que uno de los motivos de su llegada al puesto fue precisamente este conflicto, ya había fallado en su primer intento.

El domingo 04 de febrero concluiría la primera etapa en la Ciudad de México con una marcha que partiría del Ángel de la Independencia al Hemiciclo a Juárez, haciendo escala en la PGR.  

La noche del 03 de febrero, cuando la Caravana aún estaba en Cuernavaca, se anunció en la Secretaría de Gobernación que habían llegado a un acuerdo, el Gobierno federal se comprometió a solicitar la inmediata detención de César Duarte con el propósito de obtener su extradición por las 11 órdenes de aprehensión emitidas en su contra.

La PGR dejará sin efecto las multas y notificaciones que había presentado contra el Fiscal de Chihuahua y otros funcionarios.

Finalmente, el Gobierno federal entregará de inmediato los 900 millones de pesos que le había retenido a Chihuahua y que estaban previamente acordados.

En contraparte, el exfuncionario priista Alejandro Gutiérrez, acusado de desviar recursos en beneficio del PRI durante el Gobierno de Duarte Jáquez, será trasladado a un penal federal en Ciudad Juárez; sí, Gutiérrez cambiará de prisión, pero cabe aclarar que su proceso continuará a cargo de un juez local y la Fiscalía General de Chihuahua será coadyuvante en la averiguación.

En el mismo acuerdo, el Gobierno de Chihuahua también reconoció la validez jurídica del mecanismo para las transferencias de Hacienda a los estados y se desistió de emprender una controversia constitucional sobre ese tema; la cuestión es simple, no se puede recibir algo que se tiene impugnado por su validez jurídica ¿o sí?

Sin duda, todos tienen derecho a opinar, de eso se trata la libertad de expresión, pero en lo personal quien lo acusa de haber canjeado o vendido la lucha y la dignidad es un mezquino, si algo no se le puede regatear a Javier Corral es la lección de que al sistema se le enfrenta, de igual a igual y encarándolo, con responsabilidad pero con arrestos.

Confío en que se materialice la última parte del discurso del Mandatario estatal de Chihuahua:

“Convocaremos a organizaciones civiles, empresariales, sociales, académicas y de toda índole, para articular y organizar un movimiento nacional en contra de la corrupción política”.

Mientras tanto, es indispensable y sin desperdicio, legislar sobre el Ramo 23 y cualquier otro fondo discrecional que exista para coaccionar políticamente a los amigos y aún más a los enemigos del Presidente.

Comentarios