¡Sálvese quien pueda!

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Dicen que el miedo no anda en burro y para muestra una ley aprobada en fast track.

Ante la inminente llegada de la ola de Morena que se apoderará de congresos estatales y gubernaturas, en varios estados las (todavía) fuerzas políticas se están apresurando a legislar a modo y en algunos casos hasta blindarse por si eventualmente son llamadas a cuentas.

Ya sea en Hidalgo, donde los albazos han estado a la orden del día, con el nombramiento de Sergio Zúñiga como próximo titular de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, quien se presume como fiscal carnal pro-PRI; el refinanciamiento de la deuda estatal; o la reforma a la Ley Orgánica del Congreso local que, según acusan los morenistas, evitaría que su partido se quede con la presidencia de la Mesa Directiva.

Ya sea en Veracruz, donde, con caras de susto y tomas de tribuna incluidas, los legisladores avalaron el nombramiento de Marcos Even Torres, como fiscal anticorrupción, sin importar su cercanía con el fiscal general del estado Jorge Winckler y el gobernador Miguel Ángel Yunes.

Ya sea en el Estado de México, donde la mayoría priista en el Congreso aprobó una reestructuración de la deuda estatal hasta por 43 mil millones de pesos y modificó el sistema de pensiones de los burócratas de la entidad.

O ya sea en Puebla, donde los simpatizantes de la cuestionada Martha Erika Alonso temen que le agüen la fiesta en su toma de protesta como próxima gobernadora y pa pronto legislaron que tome posesión ante el presidente del Tribunal Superior de Justicia, en caso de que no haya condiciones para hacerlo ante la Legislatura.

Los todavía diputados parecen no entender que la fuerza de Morena será tanta, que tendrá todo el poder para anular reformas por muy frescas que estas sean.

Y los morenistas con sus rabietas y ganas de confrontación, parecen no comprender el mensaje de su líder, quien sin duda está predicando con el ejemplo en el tema de la reconciliación nacional.

Tanto, que ya perdonó al autor de la caída del sistema en el 88, Manuel Bartlett, y hasta al creador de los gasolinazos y presunto encubridor de estafas siniestras, ¡el “honorable” José Antonio Meade!

Ojalá nuestros congresistas sigan la pauta de entidades como Sonora, donde parecieron entender rápido los alcances de la Pejeaplanadora y muy a tiempo echaron atrás la mentada “ley veto” que buscaba otorgar al gobernante en turno una varita mágica para frenar las ocurrencias de los pejistas.

Recuerden que, pese a sus esfuerzos, el poder hegemónico está a punto de entrar en acción.

O sea que, como dijeran lo británicos: “Keep Calm and Carry On” que esto ¡apenas empieza!

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