Salomón Jara, el huelemoles de Oaxaca

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La frase “no me ayudes, compadre” aplica en este caso a la perfección.

El senador oaxaqueño Salomón Jara quiso ser servicial con el presidente Andrés Manuel López Obrador y, más bien, terminó siendo servil.

Ante los errores en materia económica que la presente Administración ha ido hilvanando en sus primeros meses, que han derivado en advertencias traducidas en “malas notas” de las calificadoras internacionales a Pemex, CFE y el nuevo Gobierno en general, Jara Cruz se apresuró a trabajar en una iniciativa que acotara el funcionamiento de dichas agencias en el país.

Lo anterior, no sin antes poner atención a los cuestionamientos que el propio presidente hiciera sobre el desempeño de las calificadoras: que mientras hubo corrupción no dijeron nada y que la mala calificación que asignaron a México y sus principales empresas estatales tuvo que ver con 36 años de gobierno neoliberal.

Esto, sazonado por supuesto con la declaración del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, quien subestimó las alertas y aseguró que con ellas se estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua.

Envalentonado, Jara Cruz anunció el miércoles su propuesta de reformar la Ley del Mercado de Valores para castigar a las calificadoras de crédito que presentaran evaluaciones subjetivas o atentaran de forma deliberada contra la estabilidad financiera de los mercados.

En el texto, se daba plena autoridad a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) de decretar la revocación de las autorizaciones para que dichos entes operaran, cuando considerara que estaban cometiendo infracciones graves.

Según el criterio del vocero de Morena en la Cámara Alta, esas empresas especializadas, más que calificar, “descalifican” sin fundamento, provocando problemas económicos.

Pero, ¿cuál sería su sorpresa? Que después de de dar a conocer su controvertida iniciativa, el peso perdió cerca de 25 centavos frente al dólar; la moneda estadounidense aumentó su valor en nuestro país como no había ocurrido ¡en al menos dos meses!

Él, por supuesto, dijo que estaban exagerando y que, pese a que el coordinador de su bancada, Ricardo Monreal; la dirigente de su partido, Yeidckol Polevnsky; y el propio López Obrador, estuvieran en desacuerdo, presentaría su propuesta.

Analistas económicos, con argumentos suficientes, atribuyeron al legislador la pérdida del peso por considerar que su idea no era más que una represalia a las opiniones de las calificadoras y que todo se trataba de un tema político.

Jara Cruz es un personaje polémico.

Ha sido legislador federal y local en varias ocasiones, con un holograma entre amarillo del Sol Azteca y tonos tricolores que lo hacen conectar con el gobernador priista de su entidad, Alejandro Murat.

Y no solo eso, sino que hay en su haber acusaciones por desvíos millonarios de recursos públicos cuando estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario y Forestal (SEDAF) en el Gobierno de Gabino Cué.

Hoy, le salió el tiro por la culata, pero volvió a poner en evidencia que en el Legislativo hay quienes tienen disposición de supeditarse al Ejecutivo, que algunos no piensan con cabeza propia y que otros están dispuestos a hacer el ridículo con tal de satisfacer a ya saben quién.

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