Rusia y China se ponen en alerta tras prueba de misil de EEUU

China alerta sobre graves consecuencias negativas para la seguridad regional e internacional tras la prueba

Prueba de misil en la isla de San Nicolás, California. Foto: Scott HOWE / DoD / AFP
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Rusia denunció el martes una “escalada de tensiones militares” tras el anuncio de Estados Unidos sobre su primera prueba de misil de medio alcance desde la Guerra Fría, consecuencia del fin del tratado de desarme nuclear INF.

“Lamentamos todo esto. Estados Unidos toma de manera flagrante el camino de una escalada de tensiones militares, pero no cederemos a la provocación”, declaró el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguéi Riabkov, citado por las agencias rusas.

Según Riabkov, el “plazo sumamente ajustado” que necesitó Estados Unidos para realizar con éxito esta prueba de un nuevo misil tras el fin del INF demuestra que Washington se había preparado para el cese de este texto firmado entre ambos países.

“En un tiempo tan corto, es casi imposible realizar tales pruebas, excepto si se ha preparado con antelación. Se trata de una confirmación visible de que Washington se preparaba […] desde hacía tiempo para retirarse del tratado”, añadió.

Tras seis meses de un diálogo de sordos, Rusia y Estados Unidos sellaron a primeros de agosto el fin del tratado sobre las armas nucleares de medio alcance (INF), que abole el uso -por parte de las dos potencias- de misiles terrestres de un alcance de 500 a 5 mil 500 kilómetros.

Firmado al término de la Guerra Fría en 1987, este texto puso fin a la crisis de los misiles europeos con el despliegue en Europa de los SS-20 soviéticos con ojivas nucleares.

Donald Trump lo denunció el 1 de febrero, y Moscú al día siguiente, pues ambos países se acusan mutuamente de violar este texto.

A principios de agosto, el presidente ruso Vladimir Putin solicitó nuevamente a Washington un “diálogo serio” sobre el desarme para “evitar el caos”.

En tanto que para China ve el inicio de la carrera armamentista, y advirtió sobre “una escalada de enfrentamientos militares”.

La prueba realizada por Estados Unidos el domingo frente a las costas de California “tendrá graves consecuencias negativas para la seguridad regional e internacional”, indicó ante la prensa el portavoz del ministerio chino de Exteriores, Geng Shuang.

El disparo de misil, menos de tres semanas después del fin del tratado de desarme INF denunciado por Estados Unidos, “prueba que el verdadero objetivo de la retirada estadounidense era […] avanzar hacia el desarrollo de misiles y luchar por la superioridad militar unilateral”, insistió Geng.

La prueba estadounidense, realizada con éxito, se llevó a cabo desde la isla de San Nicolás, frente a la costa de California, a las 14:30 hora local, según el Pentágono, que precisó que se trata de una “variante de un misil de crucero de ataque tierra-tierra Tomahawk”.

Imágenes publicadas por el ejército estadounidense muestran el misil disparado desde un sistema de lanzamiento vertical Mark 41.

“Se estaban preparando, porque es imposible poner en práctica una prueba de este tipo en pocas semanas o meses” declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Los estadounidenses cuestionan especialmente el misil ruso 9M729 de un alcance, según ellos, de 1 mil 500 km, lo que Moscú desmiente, insistiendo en el hecho de que su nuevo misil tiene un alcance máximo de “480 km”.

Rusia denuncia por su parte el sistema de defensa antimisiles estadounidense, Aegis Ashore, desplegado en Polonia y en Rumania.

Estados Unidos despliega desde hace tiempo misiles de crucero de medio alcance a bordo de barcos de guerra, y generalmente son disparados desde sistemas Mark 41.

Lo que es nuevo en la prueba del domingo es que el sistema de lanzamiento estaba instalado en tierra. El misil es convencional, pero cualquier misil puede posteriormente equiparse con una ojiva nuclear.

Según Riabkov, el uso del Tomahawk y del Mark 41 significa que “estos sistemas serán utilizados para el lanzamiento no solo de misiles interceptores, sino también de misiles de crucero”, que cuentan con largo alcance.

El presidente ruso, Vladimir Putin, de visita en Francia el lunes, acusó a los estadounidenses de no “escuchar” a Moscú. “A los europeos les conviene escucharnos y reaccionar”, edvirtió.

A principios de agosto, Putin ya solicitó a Washington un “diálogo serio” sobre el desarme para “evitar el caos”. Propuso una moratoria sobre el despliegue de las armas nucleares prohibidas por el tratado INF.

Putin dio la orden a finales de febrero de desarrollar nuevos tipos de misiles terrestres en dos años, especialmente adaptando aparatos de medio alcance ya existentes pero desplegados en mar o aire únicamente.

Igualmente amenazó con desplegar nuevas armas “invencibles” desarrolladas por su país para atacar los “centros de decisión” en los países occidentales.

Ahora solo queda en vigor un acuerdo nuclear entre ambos países: el tratado START, que mantiene los arsenales nucleares de los dos países por debajo del nivel de la Guerra Fría y que vence en 2021.

(AFP)

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