Rosario Robles, el modus operandi del sexenio

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Era 2013, en pleno discurso por el arranque de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, el Presidente Enrique Peña Nieto salió así en defensa de su entonces secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles: “Rosario no te preocupes, hay que aguantar, porque han empezado las descalificaciones de aquellos a quienes ocupa y preocupa la política”.

Robles y el ex Gobernador Javier Duarte, habían sido acusados por el uso de recursos públicos, estructuras y programas federales, para favorecer a candidatos del PRI, mediante la creación de una red electoral que operaba en el estado de Veracruz, según la denuncia penal interpuesta por Acción Nacional ante PGR, contra ellos y otros funcionarios priistas.

“Que sigan aquellos criticando las acciones, porque a otros los ocupan las elecciones; a nosotros nos ocupa y nos compromete acabar con el hambre de México”, dijo el Mandatario federal.

Con estas palabras, con este “apapacho público” de Peña Nieto hacia la ex perredista Rosario Robles, arrancaba aquel día de abril de 2013, la estrategia del Gobierno peñista contra el hambre de los grupos más vulnerables de nuestro país, a la par que quedaba al desnudo el modus operandi mediante el cual, durante los cinco años de este sexenio priista, se han desviado recursos públicos tanto de dependencias federales como administraciones estatales, y le era colocado el manto de impunidad a la funcionaria federal, ante la vista de todo México, manto protector, que hasta el día de hoy, la ha cubierto.

En 2015, la Auditoría Superior de la Federación, detectó irregularidades en las actividades del programa “Cruzada Nacional contra el Hambre” por 845 millones de pesos, durante el primer año de gestión de Robles; ajá, el mismo año que el Presidente salió en su defensa.

Ese mismo año, el hoy candidato presidencial del PRI, José Antonio Meade, asumió la titularidad de Sedesol y Rosario Robles quedó al frente de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), cargo que ocupa desde entonces.

Vale la pena recordar las palabras que le dirigió Rosario Robles a Meade, el día que tomó posesión como nuevo titular de Sedesol: “Te hacemos entrega de una institución sólida, sustentada, con una mejora continua de sus políticas públicas, eficaz y transparente”.

¿En serio, secretaria? ¿En serio entregó una institución eficaz y transparente? Al parecer, la Auditoría Superior de la Federación, no piensa lo mismo que usted y su defensor presidencial.

La ASF, ha documentado desde el primer año de gestión de Robles al frente de Sedesol fraudes masivos, desvíos de miles de millones de pesos destinados a los más pobres de México.

Los desvíos se habrían hecho mediante convenios de la dependencia con universidades públicas solicitando ciertos servicios, las cuales a su vez subcontrataban a terceros (eludiendo los controles de licitación y transparencia) para la elaboración de proyectos pagando cantidades millonarias por éstos.

Al final, los proyectos son mal realizados, se entregan incompletos o, de plano, no son entregados y el dinero público termina en cuentas bancarias de empresas ajenas al proyecto, empresas que al ser investigadas, adivinó usted, resultan ser empresas fantasmas, la mayoría de ellas.

La ASF detectó en sus auditorías forenses el mismo esquema de desvíos en la Sedatu, y cosa curiosa (por decir lo menos), era algo que no sucedía en la dependencia hasta la llegada de Rosario Robles como titular de la misma.

Pero no pensemos mal de la funcionaria, ella ya declaró que la pueden esculcar, exigió que se verifiquen sus cuentas bancarias, que ella no ha robado nada, que ella no es responsable de los desvíos multimillonarios ocurridos en ambas dependencias mientras ha estado al frente de las mismas.

¿Cómo se nos ocurre pensar que el destino de los recursos públicos que maneja un organismo gubernamental, son responsabilidad de las dependencias y de los titulares de la mismas?

¿En qué cabeza cabe que ocupar la titularidad de una institución significa no sólo el disfrute del poder, sino asumir la responsabilidad que conlleva el cargo? De verdad que estamos tontos.

La secretaria Robles, entendió lo que Peña le dijo aquel día de 2013: “No te preocupes Rosario” y ha actuado en consecuencia, lavándose sus manitas sin perturbarse.

Nosotros somos los irracionales, los que no comprendemos que el modus operandi se gesta solo, ninguno de los secretarios del Presidente son responsables, ni quiera Dios, de ningún desfalco detectado durante sus gestiones al frente de Sagarpa, Sedesol, Sedatu, etc y denunciado oportunamente ante la Procuraduría General de la República (es un decir) por la ASF.

Los desvíos de recursos públicos en Sedesol, documentados por la ASF durante varios años, siendo titulares Rosario Robles y José Antonio Meade, ascienden a los 3 mil millones de pesos. El candidato presidencial del PRI se ha deslindado, aseverando que los desvíos “no ocurrieron bajo su administración”, pero las denuncias ante la PGR interpuestas por la Auditoría Superior detallan algo distinto. Rosario Robles, acusó al medio que publicó el reporte de la ASF y lo citó en la PGR para que le “probara” que ella era la responsable del desfalco. 

Así la desfachatez de un Gobierno empecinado en seguir ocultando sus cadáveres en el clóset.

Los informes de las Cuentas Públicas 2015-2016 de la ASF han documentado el modus operandi del Gobierno de Peña Nieto para desviar recursos públicos a través de las dependencias federales. El fraude sistemático del Gobierno federal exhibido en la Estafa Maestra por Animal Político y Mexicanos Contra la Corrupción la Impunidad (MCCI). La técnica Robles.

Pero en este sexenio, los escándalos de corrupción no se investigan, se administran, se congelan, se les da carpetazo. Que la Auditoría Superior de la Federación, detecte que los recursos públicos destinados para los más pobres de México, se usaron para pagar servicios a empresas fantasma o fueron transferidos a Monex y CI Banco, para después, ese dinero, ser dispersado a cuentas en distintos países, debería ya haber provocado la renuncia al menos de la titular de la Sedatu, y una investigación exhaustiva a las administraciones de José Antonio Meade y de Robles en Sedesol; y otras dependencias y titulares implicados en este desvío atroz de nuestros impuestos.

Pero, nuestros legisladores andan en campaña, y a un mes de haber iniciado el periodo de sesiones aún no son capaces de nombrar Fiscal Anticorrupción, a los magistrados especializados en anticorrupción, al Fiscal General, acordar la reforma al 102 constitucional y Ley Orgánica para una Fiscalía que sirva. Mientras las denuncias interpuestas por la ASF ante la PGR por los desfalcos se acumulan en una PGR acéfala y al servicio del PRI-Gobierno.

En fin, que el modus operandi del Gobierno para desviar recursos públicos sin que se le finquen castigos penales y administrativos, según sea el caso, a los responsables del manejo de miles de millones de pesos, goza de todas las facilidades para subsistir. El pacto de impunidad entre Ejecutivo, Judicial y Legislativo, está más vivo que nunca.

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