El rey de Tailandia, un soberano distante e imprevisible

Maha Vajiralongkorn y la reina Suthida durante su boda. Foto: Handout / Thai Royal Household Bureau / AFP
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Maha Vajiralongkorn, que este sábado será coronado rey de Tailandia, es un aficionado a divertirse y a pilotar aviones, de vida privada agitada, pero al mismo tiempo se le considera un estratega hábil que conoce bien las Fuerzas Armadas que controlan el país.

A la sombra de las paredes de palacio, versarán agua bendita en su cabeza para otorgarle la soberanía, antes de trasladarse a la sala del trono, bajo el paraguas blanco de nueve pisos, donde él mismo se colocará “la Gran Corona de la Victoria” de oro y diamantes y más de siete kilos de peso.

Tres días antes de esta grandiosa ceremonia, Maha Vajiralongkorn, tres veces divorciado, sorprendió al anunciar que se había vuelto a casar con su pareja de hace tiempo, una antigua azafata de Thai Airways elevada al título de reina Suthida.

Miembro de su escolta personal, la reina Suthida fue ascendida a general el día en que Vajiralongkorn ascendió al trono en 2016.

Maha Vajiralongkorn, de 66 años, único heredero varón del rey Bhumibol Adulyadej, muerto en 2016, se ha estado preparando para ascender al trono desde la infancia.

“Desde el primer segundo de mi vida, soy un príncipe, es difícil decir qué se siente siendo un pez cuando eres un pez, un pájaro cuando eres un pájaro”, dijo en 1979 a la BBC, en una rara entrevista.

Pocos días antes de la coronación, el astrólogo de la corte, Chatchai Pinngern, elaboró su horóscopo en el templo del Buda de la Esmeralda en Bangkok.

Pero no se hará nunca público porque todo lo referente al monarca es tabú.

Y pobre del que lo rompa, en este país en el delito de lesa majestad es castigado con años de cárcel.

Desde su acceso al trono, Maha Vajiralongkorn no ha cambiado demasiado sus hábitos.

Rara vez aparece en público, al contrario que su padre, que visitaba sin descanso las provincias del reino y cuyos discursos anuales, retransmitidos en la televisión, eran acontecimientos políticos esperados y minuciosamente diseccionados.

Maha Vajiralongkorn, uno de los monarcas más ricos del mundo, pasa una gran parte de su tiempo en Alemania, donde es propietario de varias residencias y donde le gusta pilotar su Boeing 737.

“Una manera de escapar al yugo protocolario de Tailandia”, estimó Sophie Boisseau du Rocher, especialista en Tailandia del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).

Sus ausencias reiteradas no le impiden estar muy implicado en los asuntos de la monarquía, que remodeló en profundidad desde 2016, haciendo suprimir varias enmiendas constitucionales que delimitaban sus poderes y asegurándose un control directo de las arcas reales.

“También interviene en política de manera más directa que su padre”, afirmó Eugenie Merieau, especialista en política tailandesa, que lo describió como “intransigente”.

Así, vetó la candidatura de su hermana al puesto de primera ministra por un partido crítico con la junta militar, un apoyo velado a los generales que dirigen el país desde  2014.

Maha Vajiralongkorn mantiene relaciones privilegiadas con las Fuerzas Armadas. Tras cursar estudios secundarios en el Reino Unido, estudió en la Academia militar de Duntroon, en Australia, pilotando helicópteros y aviones caza antes de ser ascendido a general a título honorífico.

“No es impulsivo pero puede mostrarse colérico, difícilmente soporta que se cuestione su autoridad”, explicó, bajo anonimato, un hombre de negocios tailandés que trabajó para el palacio.

“Es difícil de discernir. Esa gran parte de misterio que cultiva lo hace distante y a veces inquietante”, añadió.

Sus supuestas locuras han circulado ampliamente en medios extranjeros. El periódico alemán Bild ha publicado varias fotos suyas en estampas poco decorosas.

Su tercera esposa, Srirasmi, con la que se casó en secreto en 2001, fue despojada de su título real en 2014. Desde entonces, varios miembros de la familia de esta plebeya acabaron entre rejas por delitos de lesa majestad.

El rey tiene siete hijos, pero renegó de cuatro. El hijo de Srirasmi, Dipangkorn Rasmijoti, de 14 años, ahora ocupa el primer lugar en el orden de sucesión.

(AFP)

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