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¿Sabe usted dónde se encontraba Miguel Ángel Mancera mientras la CDMX se ahogaba en la contaminación este sábado? En la boda de la hija del líder petrolero Carlos Romero Deschamps.

Se pregunta quizás ¿dónde se hallaba este fin de semana el director de PEMEX, mientras los huachicoleros saqueaban los combustibles del país? En la misma pachanga celebrada en un lujoso hotel de Polanco. 

O prefiere preguntarse ¿dónde andaba el presidente del PRI Enrique Ochoa Reza, quien asegura que ya expulsó a “las manzanas podridas” de su partido? Celebrando igualmente a Paulina Romero, retoño del polémico líder petrolero que acumula desde 1998 una larga lista de denuncias en su contra, pero que hoy en día sigue siendo un intocable de la justicia en México.

La fiesta en la que se retiraron teléfonos celulares a la concurrencia y se instaló un dispositivo de seguridad privada al interior y que contó con resguardo de elementos de la Secretaría de Seguridad Pública al exterior, se realizó en la terraza del Camino Real de Polanco.

Como mencionamos, Mancera, José Antonio González, director de Pemex; Enrique Ochoa Reza, dirigente del PRI; además de otros personajes como el cansado Jesús Murillo Karam, varios ex gobernadores, legisladores y directivos petroleros, se reunieron a celebrar a la hija del líder petrolero.

Romero Deschamps tiene acusaciones por malversación de fondos sindicales, apropiación de recursos públicos, además de venta y negociación de fichas, plazas y puestos de medio y alto niveles en el sindicato, y complicidad en el robo de gasolinas, entre las cuales hay 28 averiguaciones previas en su contra.

Hoy en día el líder sindical camina libre y costeando lujosas bodas y viajes para su familia, sin que la ley haya podido siquiera rasguñarlo.

Para colmo, resulta que con esta boda, Paulina une lazos con Juan Carlos Rentería Covarrubias.

Si el nombre resulta familiar fue porque en 2004, se reveló que a la esposa del ex director de Pemex, Raúl Muñoz Leos, le hicieron cirugías plásticas con facturas pagadas a nombre del mismísimo Doctor Juan Carlos Rentería Covarrubias.

O sea que no sólo cirugías plásticas, sino hasta bodas seguramente han sido pagadas con sus ingresos y los nuestros.

Paulina Romero ya había saltado a la fama hace unos años, cuando Reforma difundió la vida de lujos que se daba gracias a su padre, presumiendo paseos en yate, hospedaje en hoteles de primer nivel alrededor del mundo, comidas lujosas y bolsas de gran costo.

Mientras la clase política insiste en hablar de transparencia y castigar a los corruptos, sus acciones al acudir a este evento social nos demuestran todo lo contrario, después de todo ya lo dice el viejo refrán: “Dime con quién andas, y te diré quien eres.”

Aunque algunos se privaron de tremendo festín para no dar de qué hablar, no crean que no sabemos que son cuates del controvertido Senador, ¡eh!

(Con información de Reforma)

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