Refinería de Dos Bocas provocará lluvia ácida

Por la gran emisión de dióxido de carbono que se emitirá a la atmósfera

Puerto de Dos Bocas. (Imagen de archivo)
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La construcción de la refinería de Dos Bocas en Paraíso, Tabasco, alterará la integridad del flujo hidrológico de los humedales aledaños, aunque el mayor impacto ambiental será la generación de lluvia ácida, advirtieron expertos.

A pesar de que la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) puso como condición no alterar el flujo hidrológico al emitir la autorización de impacto ambiental, expertos de la Academia Mexicana de Impacto Ambiental (AMIA) consideraron que no se tomó en cuenta los efectos que provocará la excavación de 800 mil metros cúbicos cerca de la estación marítima Dos Bocas, de la cual se extraerá material de dragado.

Este procedimiento, según Alfonso Flores Ramírez, integrante de la AMIA “abre un nuevo cuerpo que va a meter flujo e impacta, porque si el humedal que queda en el río Seco todavía tiene integralidad, pues ese dragado va a tener una influencia directa de lo que le pueda influir al sistema”.

El especialista recordó que Tabasco es uno de los estados con mayor vulnerabilidad a la acción climática.

Con base en ello, consideró que el principal riesgo será la operación de la propia refinería frente a eventos meteorológicos como huracanes, que podrían derivar en inundaciones de la infraestructura petrolera.

Sin embargo, advierte que el mayor impacto ambiental será la lluvia ácida que se genere a partir de los procesos de refinación de petróleo.

Y detalla el porqué, la refinería generará “CO2 (dióxido de carbono) porque el petróleo que se va a extraer viene del golfo y tiene alto contenido de azufre”.

La generación de grandes cantidades de CO2 “en conjunto con la temperatura y la humedad de esa zona” provocará una tasa mayor de generación de lluvia ácida.

Estas precipitaciones se van a “depositar en suelos, en agua y en bienes porque la lluvia ácida corroe y acaba con bienes, ya sea casas, vehículos y monumentos”, explicó.

El presidente de la AMIA, Daniel Basurto dijo que la ASEA no evaluó la totalidad de los impactos ambientales, sobre todo el referente a la lluvia ácida, “se vio el proyecto como una isla y nunca se analizó cuáles serían las obras que se requieren para el suministro de energía y agua, y tampoco las obras de nivelación del terreno”.

Raúl Arriaga, miembro del Consejo Consultivo de la AMIA, acusó que la ASEA evaluó de “manera muy simple” un proyecto “extremadamente complejo”, y afirmó que la elevación de tres a seis metros para proteger la infraestructura del impacto de eventos meteorológicos generará un efecto de erosión en la zona costera.

Por su parte, Gustavo Alanís, presidente del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), reprobó que la ASEA haya otorgado la autorización de impacto ambiental a la refinería sin hacer público el resolutivo definitivo.

(Con información de Reforma)

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