RED POLÍTICA MUEVE AL TSUNAMI MIGRANTE

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El embajador de Honduras en México, Alden Rivera, señaló que varias organizaciones mexicanas y hondureñas están detrás del tsunami migrante.

El río humano, conformado por 12 mil centroamericanos, que han cruzado la frontera sur -en varios casos de manera ilegal y violenta-,  para llegar a Estados Unidos o quedarse en territorio nacional, tiene instigadores de alto rango político.

Hasta ahora, los medios de comunicación han señalado como autor de la crisis humanitaria a un conocido activista hondureño, exdiputado y periodista llamado Bartolo Fuentes.

Fuentes, ha sido encarcelado en varias ocasiones, incluso en Guatemala acusado de ser un “coyote profesional” o “pollero” como se le llama en México, por explotar a quienes buscan llegar, sin documentos, a Estados Unidos.

Sin embargo, ese “coyote” o “pollero” es  apenas el rostro de una oscura red política de reciente manufactura.

Bartolo Fuentes fue diputado durante el Gobierno del presidente hondureño Manuel Zelaya, derrocado en el año 2009 por el Congreso y la Corte Suprema de Justicia de su país por pretender cambiar la Constitución de Honduras mediante una Asamblea Constituyente que se debía votar en referéndum.

Sus adversarios lo acusaron, en su momento, de recibir 300 millones de dólares de Hugo Chávez para organizar una estrategia para echar abajo la Constitución vigente.

Es decir, Zelaya pretendió hacer lo que Hugo Chávez y Nicolás Maduro impusieron en Venezuela, pero con la diferencia de que en Honduras sí operaron los otros poderes para impedirlo.

El famoso Bartolo Fuentes, fue legislador por el partido Libertad y Refundación que fundó, precisamente, Zelaya. Una organización política identificada con el chavismo y otras agrupaciones de izquierda de América Latina, como las FARC de Colombia, y ahora, también, con agrupaciones políticas mexicanas como Pueblo Sin Fronteras.

Diferentes medios de comunicación han dado cuenta de cómo integrantes de Pueblo Sin Fronteras se han infiltrado en la caravana centroamericana para obligarlos a cambiar de ruta. Los convencieron de venir a la Ciudad de México, en lugar de seguir a Estados Unidos.

No nos extrañe que en cuanto llegue el mayor flujo migratorio a la capital del país, el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, les reitere personalmente la oferta de darles trabajo a todos con el propósito de erigirse, también, en líder de los más pobres de América Latina.

Detrás de ese éxodo no solo hay hambre y pobreza. Hay una red política, que ha comenzado a ser construida entre políticos afines, para empezar a mostrar –ante gobiernos adversarios- la fuerza de un frente populista regional.

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