¡A quién le importa la educación!

12 mayo 2018.-Andrés Manuel López Obrador, se comprometió con el magisterio nacional a dar marcha atrás a la reforma educativa, lo anterior durante el “Encuentro Nacional con Maestros Democráticos” en Oaxaca
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En diversos ámbitos, el tema educativo está vigente en la agenda.

Me sorprende la respuesta pública ante él, pero principalmente, la de quien habrá de llevar las riendas del país los próximos seis años.

Advierto indiferencia si no es que incredulidad ante la gravedad de la situación.

Por ejemplo, al evidenciarse (de nueva cuenta) que Octavio Romero, propuesto por el presidente electo como próximo director de Pemex, no cuenta con cédula profesional, que es un requisito para asumir el cargo, López Obrador simplemente dijo que es un servidor público honesto y que cuenta con toda su confianza para desempeñar esa función.

En redes sociales lo respaldaron.

En publicaciones de medios informativos alusivas al tema, usuarios plasmaron comentarios como “no veo cuál sea el problema, si es un buen administrador y una persona honorable” o “pues antes había puro genio de Harvard y Yale y ve qué resultados hay”.

Sí, pero el reglamento de la empresa dice en su artículo 20 que quien quiera el puesto debe tener cuando menos un título que avale su profesión, y él solo cuenta con una constancia de haber impartido clases de matemáticas en una institución de educación media superior al interior de la república.

¿Con eso nos conformarnos?

Si nos vamos más a fondo, respecto al tema de la reforma educativa, AMLO, entre muchos aplausos, ya dijo que, de tajo, va a cancelarla.

Esto, a pesar de que informes oficiales refieren que los resultados de la polémica evaluación de desempeño docente han evidenciado una mejoría en las calificaciones de los maestros de educación básica desde que esta comenzó a implementarse, en 2015.

De acuerdo con reportes de la SEP, en 2015, el 7.9 por ciento de los evaluados sacaron un resultado “Destacado”, la mejor calificación de cuatro rangos y, en 2017, ese porcentaje aumentó a 15.8 por ciento.

Del nuevo modelo educativo no quedará “ni una coma”, pero a la fecha no hay nada concreto que lo sustituya.

Solo sabemos que el Gobierno siguiente buscará que no sea “punitivo”.

Es decir, que si no hay buen desempeño, no habrá consecuencias.

Bastante dócil, considerando que hasta al interior del gremio magisterial hay sanciones para quienes incumplan lo establecido. Por citar un ejemplo, hay docentes que aseguran que, si no participan en las marchas, les aplican descuentos a su salario y solo reciben ascensos “los más cumplidos”.

O qué, ¿ya se olvidaron de aquellos maestros que raparon por no entrarle al paro?

Pero bueno, sigamos entonces bajo el riesgo de tener los niveles más bajos de competencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en la materia, con tal de cobijar a los profes que no le echen ganas.

Pero ¿y lo que sí funciona?

Es por todos sabido que, de nuestras instituciones educativas, la UNAM es una de las que más reconocimiento tiene a nivel mundial, ya sea por su historia o por su buen desempeño.

A ella, solo ingresan quienes aprueban un filtro que consiste en un examen de conocimientos generales el cual, el próximo mandatario federal quiere eliminar.

Lo propuso desde 2016, en una gira por Jalisco en la que aseguró que los organismos internacionales nos han engañado al considerar que vale más la calidad que la cobertura.

“Cuando triunfe nuestro movimiento vamos a cancelar los exámenes de admisión, eso se va a suprimir, todos van a poder estudiar”, dijo.

“Nos engañaron los organismos internacionales con lo de la calidad de la educación, diciendo que lo importante es la calidad y no la cobertura, que estudien los más sabios nada más y que se cuide la calidad, rechacemos a todos los demás, condenemos a los jóvenes a no tener educación, que sea un privilegio, no un derecho”.

¿Y si las dos fueran de la mano?

Pese a la deficiente infraestructura, cobertura la hay pero ¿calidad?

Es falso creer que los recursos económicos o las coordenadas geográficas influyen en la capacidad intelectual de las personas.

En el fondo todos tenemos el deseo de aprender y el derecho a la educación.

Sírvanse por favor a considerarlo y a dejar de pensar que con la generosidad basta.

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