Promover que haya gente que apoye el arte, la tarea de Carmen Reviriego

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A finales de febrero se entregaron los Premios Iberoamericanos de Mecenazgo 2019, los cuales se le otorgaron a los norteamericanos Daniel y Estrellita Brodsky y a los españoles Fernando Masaveu y Carolina Compostizo

Los reconocimientos son entregados cada año por la Fundación Callia, fundada por Carmen Reviriego que, en entrevista nos explica que la labor de la institución es “promover que haya gente que apoye el arte, lo que buscamos es el cambio social, para que la sociedad conozca a las personas que comparten su riqueza apoyando el arte y de esa manera también apoyan a la sociedad”.

Asegura que es muy difícil salir adelante como artista, no hay muchas galerías que puedan recibir a tantos artistas, por ello el papel del mecenas se vuelve fundamental.

La idea de crear Callia surgió hace 10 años cuando viajó por Iberoamérica,  con la inquietud de saber qué es lo que lleva a un gran empresario a compartir su riqueza, fruto de su esfuerzo.

“Entonces entrevisté a los grandes filántropos, a los mecenas, y al final de esa experiencia surgió el título de un libro: La suerte de dar”. Donde encontró que la constante era la satisfacción que les producía a los benefactores el dar.

Aunque afirma que “me di cuenta la forma en que culturalmente nos enfrentamos los iberoamericanos al mecenazgo, lo críticos que somos y lo poco que apoyamos a las personas, y lo poco que reconocemos a quienes comparten su riqueza con los demás, y es importante hacerlo aunque sea por egoísmo, para motivarlos a que den más”.

A partir de ese momento decidió crear la Fundación Callia y los Premios Iberoamericanos de Mecenazgo que pretenden ser una incubadora de mecenazgo, que haya mucho más empresarios que den más y que apoyen el arte.

Considera que todo mundo se tiene que comprometer en una razón filantrópica, “toda la sociedad se puede comprometer, ahora por 500 pesos uno puede ser amigo de un museo, y cuando se visita ese museo, siente que lo que hay ahí es suyo”.

Cree que apoyar es algo que tiene pendiente la sociedad mexicana, pues México es uno de los países con más museos del mundo, pero es necesario ayudar para que tengan mayor acervo. Lamenta que por ejemplo, “cuando el Museo de San Carlos celebró sus 50 años (en 2018) este no pudo adquirir una obra porque no tenía dinero”.

“En otros países no es el Estado el que financia la cultura, sino es la sociedad, pues a las Administraciones se les va la mayor parte del presupuesto en salud, en pensiones e infraestructura”.

Reviriego dice que México podría contar con un sistema mixto de financiamiento, muy parecido a lo que ocurre en España y Francia, donde la mayor parte la pone la sociedad civil y otra parte la ponen los Gobiernos.

Y para ello recuerda el caso  del Museo del Prado, donde el 72 por ciento lo pone la sociedad, es decir empresas, y sociedad, pues tiene 35 mil amigos, “es un esquema que desde la Fundación intentamos promover en México”.

“El Museo Jumex es privado y tiene exposiciones maravillosas y lo que tendríamos que hacer es aplaudirle y no criticarlo, es algo en lo que tenemos que trabajar todos, cambiar esa cultura”.

Este año, el Premio Iberoamericano lo ganó el Daniel Brodsky presidente del Consejo del Metropolitan Museum of Art de Nueva York y su esposa Estrellita “pues están haciendo una labor increíble apoyando el arte latinoamericano y llevándolo al mundo”.

“Si el arte latino está en el circuito internacional del arte, es decir en los grandes museos del mundo, los coleccionistas quieren adquirir su obra y si adquieren obra las galerías mejor, ya que generan riqueza, generan puestos de trabajo, dando oportunidad a los nuevos artistas mexicanos”.

Carmen Reviriego cree que si queremos que los hispanos estén en los museos del mundo, necesitamos a los mecenas, porque ellos son el puente entre los artistas y los museos, lo cual “es necesario para reafirmar nuestra cultura, para ayudar a nuestros artistas, para ayudar a nuestro mercado”.

“El mercado del arte mueve 63 billones de dólares, pero de esa cantidad muy poco es hispano, cosa que cambiaría si hubiera más mecenas, lo cual haría que existiera más demanda de artistas hispanos, y las galerías funcionarían mejor”.

“Al final los artistas más deseados son los que están consagrados, quienes están en los grandes museos del mundo”.

Refiere que “en Callia contamos con un taller de mecenas, donde canalizamos las iniciativas de algunas personas, por ejemplo, un coleccionista adquiere una obra, pero decide no llevársela a su casa sino prestarla a un museo”.

Y cita el caso de Carlos Cruz-Diez es un “gran artista venezolano, quien tiene 96 años y un coleccionista prestó su obra al Museo de Bellas Artes de Asturias, pero si esa obra no la adquiere un coleccionista español, la obra no estaría en España, y ahora mismo forma parte del acervo artístico español”.

Detalla que “Cuando una obra de arte sale al mercado, quien la adquiere se la lleva a su país, se la lleva a sus museos”.

Nos comenta que “los seres humanos somos animales difíciles, pero en el sentir nos parecemos mucho todos, por eso las grandes exposiciones en los museos encuentras todo tipo de personas, de distintas clases sociales, educaciones, pero lo que nos une es el sentir” que provoca contemplar una obra artística.

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