Primer ministro Orban, camino a obtener poderes casi ilimitados en Hungría

Viktor Orban, primer ministro de Hungría. Foto: Cizek / AFP
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El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, deberá recibir este lunes la luz verde del Parlamento otorgándole poderes radicalmente ampliados bajo un estado de emergencia de duración indeterminada, que la oposición considera “desproporcionado”, para combatir el nuevo coronavirus.

Tanto en Hungría como en el extranjero el texto que le concede esos poderes es visto por sus opositores como un instrumento para consolidar el control del gobierno conservador tomando la pandemia como pretexto.

El proyecto de ley permitirá al líder húngaro extender indefinidamente el estado de emergencia vigente desde el 11 de marzo, sin necesitad de aprobación parlamentaria.

Bajo este régimen, el gobierno puede “suspender el uso de ciertas leyes por decreto, desviarse de las disposiciones legales e introducir otras medidas extraordinarias” con el objetivo de garantizar “la salud, la seguridad personal y material de los ciudadanos, así como la economía”.

“Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para detener la propagación del virus. El proyecto de ley encaja perfectamente en el marco constitucional húngaro”, aseguró la ministra de Justicia, Judit Varga.

Pero las políticas implementadas por Orban en una década de poder hacen que la oposición tema que el líder de 56 años abuse de los medios excepcionales.

De acuerdo con entidades independientes, desde 2010 ha multiplicado sus ataques contra el Estado de derecho en el ámbito de la justicia, sociedad civil o libertad de prensa.

Así, los parlamentarios de la oposición que la semana pasada se negaron a aprobar el proyecto de ley bajo un procedimiento de emergencia han sido acusados de “traición”.

Para el legislador independiente Akos Hadhazy, el proyecto es sobre todo “una trampa para la oposición”, acusada por el gobierno de estar “del lado del virus”. Los opositores a la reforma instan al gobierno a limitar el estado de emergencia a un período fijo.

– “Quejosos europeos” –

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos anunció que “acompañaba los acontecimientos políticos” en Hungría con preocupación.

El Consejo de Europa, por su parte, ha advertido que “un estado de emergencia de plazo indefinido e incontrolado no puede garantizar el respeto de los principios fundamentales de la democracia”.

Para el grupo de expertos Political Capital, el verdadero problema “no es que el gobierno no tenga suficiente poder para actuar, sino la capacidad limitada del sector de la salud en Hungría, debido a la falta de inversiones durante años”.

Nueve organizaciones de prensa han pedido a los líderes de la UE que se opongan al proyecto de ley, que también prevé hasta cinco años de prisión por difundir “noticias falsas” sobre el virus o las medidas gubernamentales.

El puñado de medios de prensa independientes en el país son cuestionados regularmente por esta razón.

De acuerdo con la ministra Varga, esas voces críticas “luchan contra demonios imaginarios y no se aferran a la realidad”.

El gobierno argumenta que a pesar de la duración indefinida del estado de emergencia, “el Parlamento puede retirar su consentimiento en cualquier momento” y volver al marco ordinario, aunque se trata de una disposición formal, ya que el partido de Orban, Fidesz, tiene una mayoría de dos tercios en la asamblea.

“Le dije claramente a los quejosos europeos que no tenía tiempo para discutir cuestiones legales indudablemente fascinantes pero teóricas” cuando hay “vidas para salvar”, dijo Orban.

Al comienzo de la epidemia, el primer ministro culpó a la inmigración por la propagación del virus y dijo que fueron “principalmente los extranjeros quienes introdujeron la enfermedad”.

Hungría, que ha cerrado sus fronteras a los extranjeros e instituyó medidas de contención de la población, anunció el domingo 447 nuevos casos de contaminación con el coronavirus, que ya provocó la muerte de 15 personas en el país.

(AFP)

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