Presidente peruano logra nueva victoria en su combate a la corrupción

Foto: Cris BOURONCLE / AFP
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El presidente peruano, Martín Vizcarra, obtuvo este miércoles una importante victoria en el Congreso controlado por la oposición fujimorista en su batalla contra la corrupción.

Consciente de su debilidad para llevar adelante sus reformas contra la lacra que corroe a Perú, al carecer de partido y de bancada, Vizcarra había presentado una moción de confianza, que de haberla perdido hubiera llevado a la disolución de la Cámara y a la dimisión de su gabinete.

Tras 15 horas de tenso debate iniciado el martes y cuyo resultado lucía incierto pues pocas bancadas habían anunciado el sentido de su voto, 77 congresistas votaron a favor del presidente, 44 en contra y tres se abstuvieron.

“El rumbo trazado continúa. Seguimos trabajando y poniendo como siempre #ElPerúPrimero”, celebró Vizcarra en su cuenta de Twitter.

Las bancadas de centro derecha, como la de Alianza para el Progreso, y de los liberales, que simpatizan con Vizcarra, votaron a favor de la moción de confianza.

En tanto, la división en el seno del otrora sólido partido fujimorista Fuerza Popular (derecha, populista), principal fuerza de oposición, resultó clave.

“El país no necesita que se genere un caos político”, dijo el legislador fuijimorista Carlos Tubino, vocero de su bancada, al argumentar su voto a favor de la moción de confianza.

En cambio, la influyente legisladora fujimorista Rosa Bartra, titular de la Comisión de Constitución del Congreso, votó en contra “porque no confío en un político que no sabe que hace política y que carece de trayectoria”, en alusión a Vizcarra.

En tanto, el Apra, que cuenta con cinco legisladores, votó en contra; al igual que la izquierda parlamentaria, que suma 20 bancas y buscaba derrotar a la mayoría radical populista de derechas.

“Voté en contra porque este Parlamento no merece confianza hoy”, dijo a periodistas Marisa Glave, congresista de la coalición de izquierda Nuevo Perú.

Tras la votación, la vicepresidenta Mercedes Áraoz espera un periodo de diálogo que permita aprobar las propuestas y dejar atrás la tensión que marca la relación entre el Ejecutivo y el Congreso desde hace casi un año.

En las próximas semanas, los hechos demostrarán si el ánimo conciliador de parte de la oposición responde a una voluntad de cambio o, por el contrario, se trata de un instinto de supervivencia de unos parlamentarios que quieren evitar perder su empleo sabiendo que a partir de 2021 no podrán encadenar dos mandatos seguidos.

“Es urgente salvar a la democracia de la corrupción, es urgente evitar que personas con delitos penales nos representen”, había dicho el presidente del Consejo de Ministros, Salvador del Solar, al defender el martes ante el Congreso las reformas propuestas por Vizcarra.

En juego estaban media docena de proyectos de reforma que impulsa el presidente para prevenir la corrupción en un país donde los cuatro anteriores presidentes están salpicados por el escándalo de aportes y sobornos de Odebrecht, incluido su predecesor Pedro Pablo Kuczynski y la principal líder opositora Keiko Fujimori.

Vizcarra, que en su calidad de vicepresidente asumió en marzo del año tras la renuncia de Kuczynski, no está adscrito a ningún partido y se ha erigido en el gran “limpiador” de la política peruana.

Además de acabar con la corrupción, pretende regular el financiamiento de los partidos y cambiar el sistema electoral.

También propone que sea la Corte Suprema y no el Congreso el órgano que levante la inmunidad a un parlamentario, pues hubo casos de legisladores que amparados en sus fueros han intentado eludir condenas por delitos comunes.

La votación coincidió con una baja de popularidad de Vizcarra, que cayó a 42%, poco más de 20 puntos desde diciembre pasado cuando alcanzó su pico de 66%, según sondeos de Ipsos.

Vizcarra, que lleva 15 meses en el poder, gobierna con apoyo del peruano de a pie y con la bandera de la lucha contra la corrupción.

Precisamente llegó al tope de aceptación tras someter a referéndum en diciembre cuatro reformas constitucionales para combatir la corrupción en el sistema judicial y político y prohibir la reelección inmediata de los congresistas.

La popularidad del Congreso por el contrario, sigue de capa caída, con una desaprobación de 80% a su gestión.

El escándalo de Odebrecht ha causado estragos entre la clase dirigente: el expresidente Alan García (1985-1990 y 2006-2011) se suicidó el 17 de abril, cuando iba a ser detenido en el marco de esta investigación.

En mayo la fiscalía acusó ante la justicia al expresidente Ollanta Humala (2011-2016) y su esposa Nadine Heredia.

En tanto, el expresidente Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) permanece bajo arresto domiciliario, mientras que Alejandro Toledo (2001-2006) escapó a Estados Unidos, donde enfrenta un pedido de extradición.

Todos negaron haber recibido dádivas de Odebrecht.

(AFP)

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