Políticos y policías ayudaron a “El Ojos” a extender su imperio en Tláhuac

A través de una red de cómplices, entre los que destacan funcionarios públicos, elementos de seguridad y comerciantes, el narcotraficante pudo extender su dominio en la CDMX, según refieren elementos de la Marina.

Foto: Saúl López/Cuartoscuro.com
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El ascenso al poder de Felipe de Jesús Pérez Luna, “El Ojos”, se dio no sólo con ayuda de narcotraficantes, sino también con la de policías y políticos de la Ciudad de México.

El líder del cartel de Tláhuac, quien fue abatido en un operativo de la Marina junto a otros siete presuntos integrantes de su banda el jueves pasado, fue tejiendo una red de complicidades que le otorgaron total libertad para operar sus negocios ilícitos, durante los últimos cinco años.

De acuerdo a fuentes de la Marina, citadas por el Diario Reforma, entre sus asociados se enlistaban tanto delincuentes profesionales como políticos y policías de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, quienes permitieron que “El Ojos” pudiera tomar el control de Tláhuac y otras zonas al oriente de la capital.

Además, dentro de su nómina se encontraba una red de halcones (encargados de avisar con inmediatez a los delincuentes de la presencia de la autoridades), quienes camuflados como mototaxistas, comerciantes, pepenadores o integrantes de organizaciones de colonias populares, eran imposibles de reconocer por la Policía o, al menos, eso justificaban.

Las investigaciones sobre la red criminal que operaba “El Ojos”, señalan la posibilidad de que tanto el Delegado de Tláhuac, Rigoberto Salgado Vázquez (que ocupó todo este miércoles en negar los vínculos con los malandros), como su hermano Ricardo (que lidera una unión de mototaxistas en la demarcación), habrían sido cómplices de las actividades ilícitas de los narcotraficantes.

El operativo que concluyó con la muerte de Pérez Luna la semana pasada, formaba parte de una investigación sobre la ruta de la cocaína que se trafica por el corredor Guerrero-Morelos, a cargo de células del Cártel de los Beltrán Leyva.

Además, se sospecha de la complicidad de policías locales con el cártel de Tláhuac, pues se tienen registradas gran cantidad de denuncias sobre robo de vehículos, narcomenudeo y asalto a comercios, sin que exista un desahogo ministerial sobre los hechos o si quiera hayan disminuido este tipo de siniestros en la zona.

Por si fuera poco, la base Piraña del grupo policiaco Zorros, adscrito a la SSP de la CDMX se encuentra apenas a un kilómetro de donde fue abatido el presunto líder criminal.

Según las pesquisas de la Armada, Felipe de Jesús Pérez Luna logró controlar la distribución de coca y mariguana en el oriente de la CDMX, en Chalco e Iztapalapa; y al sur, en Milpa Alta, Xochimilco, Coyoacán y hasta en CU, gracias al apoyo local recibido en su delegación.

Las 330 ejecuciones que se han registrado este 2017 en los límites con el Estado de México y el oriente de la CDMX, también fueron focos rojos que obligaron a las autoridades federales a intervenir para desmantelar a un cartel del narcotráfico operando al interior de la capital, algo que el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, insiste en decir que es algo completamente ajeno a la realidad.

(Con información de Reforma)

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