Policías confiables

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Una de las principales críticas contra la Ley de Seguridad Interior, recientemente aprobada por el Congreso federal -y cuya aplicación plena se encuentra aún en el limbo para su análisis por parte del Poder Judicial de la Federación- es sin duda el hecho de que no se haya ocupado de generar y regular un sistema de formación profesional para los diversos cuerpos policiacos que existen en el país.

La ineficiencia de estos y la corrupción que campea en los mismos, prácticamente en todos los niveles, es la causa principal que en su momento obligó al Gobierno a lanzar a las Fuerzas Armadas a las calles para tratar de equilibrar fuerzas en contra de la delincuencia de todo tipo, principalmente del crimen organizado y realizar de forma subsidiaria una labor que originalmente corresponde a las policías.

En las actuales precampañas no se ha hablado del tema, pero sería de esperarse que así fuera en breve, y que las plataformas de todos los candidatos incluyeran dentro de sus principales propuestas, la forma en que piensan enfrentar el enorme reto que supondrá hacia el futuro la necesaria profesionalización de las policías, desde las que pertenecen a los municipios más pobres y apartados pasando por las policías estatales y la Policía Federal.

Mucho se ha hablado de la reforma educativa a la que se ha criticado, por quienes consideran que su contenido principal es de índole laboral más que sustancialmente pedagógico.

De alguna manera, la reforma educativa supone ambos aspectos y es ciertamente perfectible, pero sin duda busca generar un marco que permitirá mejorar los resultados académicos de nuestros niños y jóvenes en el mediano y largo plazo.

Uno de los aspectos en el que la reforma educativa podría enriquecerse, sería el de ayudar a crear planes y programas de formación técnica profesional orientados a los cuerpos policiacos.

Tanto las universidades públicas como las privadas tendrían que ponerse a trabajar en ello en coordinación con las autoridades, especialmente con la SEP y la Secretaría de Gobernación.

Pero desde luego no bastaría con la creación de contenidos pedagógicos que únicamente provean información técnica en materia de investigación policiaca, prevención del delito, conocimiento de las leyes y protocolos de actuación o uso de armamento, por mencionar las materias más comunes.

Sería indispensable y quizá aún más importante, el que quienes estudien y quieran formarse como policías reciban ante todo una formación ética y cultural de fondo.

Vivimos en una sociedad en la que escuchar hablar de cualidades universales y valores como verdad, honestidad, bondad, razón y belleza, -como ha escrito el filósofo holandés contemporáneo Rob Riemen-, es cada vez menos frecuente.

Quien se ocupa de la defensa de tales principios es visto más como quien habla románticamente de virtudes propias del pasado, y no de valores trascendentes e inmutables para cualquier sociedad.

La recuperación de una vida tranquila para quienes habitamos nuestro querido México, pasa por la reinvención, profesionalización e indispensable certificación de la instituciones policiacas y estas deben ser formadas conforme a principios éticos universales que hagan menos probable el que caigan en las redes de la corrupción.

Además de lo anterior, será también indispensable el que reciban una paga justa y digna por su trabajo en beneficio de la sociedad y se reconozca su esfuerzo y sacrificio cuando así ocurra.

Para ello se requiere de una voluntad política que pase de las buenas intenciones a acciones concretas.

No es un trabajo fácil y será un esfuerzo de más de una generación, pero sin duda, de lograrse, habrá valido la pena.

Aquí nos vemos, yo voy derecho…

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JOSE EUGENIO CASTAÑEDA ESCOBEDO LICENCIADO EN DERECHO POR LA UNIVERSIDAD PANAMERICANA DE LA CDMX PROFESOR DE DERECHO CIVIL Y MERCANTIL DESDE HACE 25 AÑOS. NOTARIO PUBLICO 211 DEL DISTRITO FEDERAL DESDE 1994. COLABORADOR EDITORIAL DE EL MAÑANERO DEL 2004 AL 2010 COLABORADOR EDITORIAL DEL PERIODICO EL FINANCIERO DE 2006 AL 2014