Muy poco le duró a Trump el discurso de conciliación

Foto: Saul LOEB / AFP
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Un día bastó para que el presidente Donald Trump retomara la retórica combativa que lo caracteriza tras apelar el compromiso político en su discurso sobre el estado de la Unión, al calificar este miércoles de “corrupto” a un oponente y de “acosadores” a los que investigan los lazos de su campaña con Rusia.

En el discurso presidencial anual ante el Congreso el martes, Trump llamó en reiteradas ocasiones al espíritu de cooperación.

Aunque criticó a la oposición demócrata e insistió en su controversial muro en la frontera con México, buena parte de su alocución tuvo un tono conciliatorio.

Al menos hasta el mediodía del miércoles.

Consultado por periodistas sobre la ampliación de la investigación sobre sus conexiones con Rusia por parte del Comité de Inteligencia de la Cámara Baja, Trump retomó su virulenta retórica.

En esta ocasión, el blanco fue el titular de ese comité, el demócrata Adam Schiff, a quien calificó de “político corrupto que busca hacerse un nombre”.

Schiff ha sido frecuentemente blanco de ataques del presidente, quien lo ha apodado “Schitt” y “Pequeño Adam Schitt” en Twitter.

Alexandria Ocasio-Cortez y Adam Schiff

Trump se mostró furioso la profundización de una investigación ya muy sensible sobre sus nexos con Rusia.

Schiff dijo que el Comité de Inteligencia quería saber si “algún extranjero buscó comprometer o influenciar, financieramente o de otra forma, a Donald Trump, su familia, sus negocios o a sus asociados”.

“El pueblo estadounidense tiene derecho a saber”, agregó el legislador.

Trump dijo que estaba siendo victimizado.

“No habría ninguna razón para eso. Ningún otro político tiene que pasar por eso. Se llama acoso presidencial y es desafortunado”, dijo el mandatario a los periodistas en la Casa Blanca. “Realmente hace daño a nuestro país”.

La pesquisa del Comité de Inteligencia de la Cámara Baja es paralela a la que adelanta el fiscal especial Robert Mueller sobre las alegaciones de que agentes rusos se coludieron con la campaña electoral de Trump de 2016.

El presidente afirma que solo ha tenido vínculos legítimos con desarrolladores inmobiliarios rusos y otros socios, y calificó a la investigación de Mueller de “cacería de brujas”.

Pero el tema le preocupa y se volverá cada vez más invasivo, pues se espera que Mueller elabore un informe sobre sus hallazgos, que los demócratas profundicen sus propias pesquisas y que los fiscales federales de Nueva York presenten más acusaciones.

En su discurso sobre el estado de la Unión, Trump mencionó brevemente las investigaciones: las calificó de “ridículas” y “partidistas” y dijo que implican tanto peligro para la economía estadounidense como las guerras.

El vicepresidente Mike Pence se quedó con esa idea, y este miércoles dijo a CBS: “No objetamos una vigilancia. Ese es el papel que deben cumplir los comités del Congreso. Pero cuando toma un tinte partidario…, tiene más intención de convertirse un foro para un ataque contra el presidente y contra la administración. El pueblo estadounidense espera algo mejor”.

Pero Chuck Schumer, jefe de la bancada demócrata del Senado, acusó a Trump de intentar intimidar al Congreso.

“El presidente dice que ‘si me investigan no voy a avanzar’,” dijo a CNN, acusando a Trump de “tener al pueblo estadounidense como rehén”.

(AFP)

Vicepresidente Mike Pence y el líder de la minoría en el Senado Chuck Schumer 

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