En plena ola feminista, las mujeres decisivas en el voto español

Foto: Miguel RIOPA / AFP
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Apenas 60 personas residen en Loureiro. Pero la ola feminista española alcanzó esta olvidada aldea gallega, prueba de la dimensión política de la cuestión antes de las elecciones del domingo donde las mujeres pueden ser decisivas.

Las habitantes de esta aldea ubicada en la agreste región vitivinícola gallega de Ribeira Sacra, en el noroeste del país, se unieron el pasado 8 de marzo a las manifestaciones feministas desplegadas por todo el país.

Era la primera manifestación de la historia de este minúsculo pueblo (ni siquiera aparece en Google Maps) con casas de piedra medio derruidas, hórreos en desuso y una población diseminada y envejecida.

“Pensábamos que seríamos dos gatas y al final había casi medio pueblo. ¡Eso queda para la historia!”, se congratula un mes después Emilia Pato, vecina de 60 años de esta aldea, dentro del municipio Nogueira de Ramuín.

La escasez de transporte público les dificultaba acudir a las marchas de las ciudades más cercanas y decidieron manifestarse allí con la pancarta “Las mujeres del rural también pueden ir al bar”.

Terminaron en el único bar del pueblo, cuyas mesas están ocupadas habitualmente por hombres jugando a las cartas.

“No es que tuviéramos prohibido ir al bar pero no salía de nosotras”, aclara Hermitas Rieiro Couto, de 58 años.

Desde entonces, “nos hemos despertado”, celebra.

Se reúnen a menudo y se implican en asuntos municipales, hasta ahora de hombres, como un programa de limpieza forestal para prevenir los incendios que golpean sistemáticamente los frondosos bosques gallegos.

“La manifestación fue un punto de inflexión, una semilla”, explica Catalina Santiago, una enérgica mujer de 68 años.

Tras vivir en Suiza y Valladolid, decidió jubilarse en una casa rústica en el pueblo natal de su marido.

“Hemos tomado energía, sabemos que también valemos y que podemos hacerlo mucho mejor que los hombres”, afirma.

La gesta de estas mujeres es termómetro de la ola feminista del país: después de dos años seguidos de marchas y huelgas por el 8 de marzo, el movimiento ha calado de forma “transversal”, asegura a la AFP Francisco Camas, del gabinete demoscópico Metroscopia.

“Según nuestros datos, alrededor del 80% de la población apoyaba las huelgas feministas de marzo de 2018 y 2019”, añadía.

Eso tiene repercusiones políticas, incluso si los líderes de los principales partidos siguen siendo hombres.

En junio, cuando tomó el poder, el socialista Pedro Sánchez incluyó a 11 mujeres entre sus 17 ministros.

Incluso el conservador Partido Popular, que hace pocos años intentaba restringir severamente el aborto, “se había incorporado de algún modo al consenso feminista”, indica la politóloga de la Universidad Carlos III de Madrid, Silvia Claveria.

Pero este consenso se rompió con la irrupción del partido de ultraderecha Vox que, según todos los sondeos, entrará al Congreso con un virulento discurso antifeminista.

Es un “voto testosterona”, indica Camas, señalando que un 75% de sus electores son hombres.

Quinto en intención de voto, rozaría la segunda plaza si solo votaran hombres, asegura.

“Hay una contraola antifeminista”, advierte Claveria.

Su ascenso ha devuelto al PP a posiciones más conservadoras: una de sus candidatas discutió durante un debate electoral la necesidad del consentimiento explícito de la mujer para tener relaciones sexuales.

Las declaraciones generaron polémica en un país indignado con los jueces del caso “La Manada”, que condenaron el año pasado por abuso sexual en vez de violación a los cinco agresores de una joven en los Sanfermines de Pamplona.

En este contexto, las mujeres serán “más decisivas que nunca”, asegura Camas. “Hay un 40% más de indecisión entre mujeres que entre hombres”, añade.

El Partido Socialista (PSOE) es el favorito entre el electorado femenino, un 55% de sus electores son mujeres según Metroscopia.

Pero se disputa numerosos votos con Ciudadanos (centroderecha), que apuesta por un concepto de “feminismo liberal” y está impulsando a su líder en Cataluña, Inés Arrimadas.

“En la medida que opten por una opción o por otra, pueden decantar las mayorías” para el bloque de izquierdas liderado por los socialistas o inclinar la balanza hacia la derecha, donde PP, Ciudadanos y Vox podrían sellar una alianza, predice Camas.

(AFP)

Candidata Inés Arrimadas

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