Perdón y olvido

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El título de la nota de la reportera Nayeli Roldán, publicada en días pasados por el portal de noticias Animal Político, no deja de sorprenderme, cito textual:Estafa Maestra: Ni un día en el sexenio de EPN se dejaron de desviar recursos públicos”.

Ni un día durante el sexenio de Enrique Peña Nieto se dejaron de desviar recursos públicos.

¡Ni un día durante los seis años de su gobierno! ¡Ni un día!

Durante los seis años de la Administración del Presidente Enrique Peña Nieto al menos 41 dependencias y organismos del Gobierno Federal en el sexenio de EPN utilizaron a universidades y sistemas de televisión para presuntamente desviar 9 mil 605 millones de pesos, a través del esquema conocido como la Estafa Maestra”, dice la nota.

Estoy atónita, entre cifras y datos trato de asimilar la magnitud del saqueo al país, si solamente mediante dicho esquema se desviaron casi 10 mil millones de pesos, ¿a cuánto ascenderá realmente el daño que le hizo la Administración peñista a las arcas públicas?

Durante los 2190 días que duró el mandato de Peña Nieto, el dinero de todos los mexicanos, los recursos destinados al campo, a seguridad, a hospitales, a escuelas, a programas de apoyo para mexicanos en pobreza, a infraestructura, a cultura y el deporte, entre otros, se esfumaron y nadie se dio cuenta”, nadie hizo nada.

Según la información dada a conocer por Animal Político y basada en los informes de 2012 a 2018 de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Pemex, las extintas Sedesol, Sagarpa, Sedatu; organismos como la Cofepris, IMCINE, ISSSTE, la Comisión Nacional del Agua, la Comisión Nacional Forestal, Diconsa, la Comisión Federal de Electricidad, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales, y la banca de desarrollo como el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), Banobras y Nafin entre otros, estarían involucrados en este descomunal desvío de recursos públicos.

Dependencias y organismos del Gobierno federal que hicieron convenios con más de una treintena de universidades y sistemas públicos de radio y televisión para esfumar miles de millones de pesos del erario mediante la triangulación de recursos y la contratación de empresas fantasmas.

Por eso es incomprensible, por decir lo menos, que solo la ex titular de Sedesol y Sedatu se encuentre vinculada a proceso por el ejercicio indebido del servicio público.

El entramado de corrupción de la Estafa Maestra delata a rectores de universidades, secretarios de Estado, funcionarios de alto rango, que hoy gozan de impunidad, que no son investigados, que viven como si no hubiera pasado nada, parece como si su responsabilidad ante la malversación de recursos públicos en las dependencias y organismos gubernamentales de las que fueron titulares, se hubiera borrado de un plumazo. Hoy nadan de muertito, calladitos, ni sus luces en la escena pública, menos una investigación en su contra.

La responsabilidad de ir tras quienes tenían al erario como su patrimonio personal, familiar y para hacer millonarios a los cuates, no se elimina con un perdón y olvido”.

Pidieron el poder, ahora cumplan con su obligación de investigar y llevar ante las autoridades correspondientes a aquellos que a diario acusan desde Palacio Nacional de ser los responsables de la catástrofe que vivimos, pero no de forma selectiva, no barriendo las escaleras brincándose peldaños. No linchando desde el atril presidencial sin presentar una sola prueba, sin denunciarlos.

Salir a decretar el fin de la corrupción y la impunidad es fácil, es de librito de demagogos, actos que no pasan de lo circense, de la propaganda como estrategia de comunicación; asumir la responsabilidad que conlleva el cargo, llevar ante la justicia a quienes robaron a manos llenas los recursos públicos, a quienes pactaron con el narco, a quienes se coludieron con el crimen organizado y convirtieron a nuestro país en un camposanto, es de estadistas, no de hombres pequeños que creen que el país es a partir de ellos.

México merece justicia. No pactos de impunidad, no un punto final”, no un perdón y olvido”. Justicia para avanzar, para reconciliar a un país golpeado por la violencia, sumido en la corrupción y la impunidad. Justicia, nada más que eso.

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