El penal de Topo Chico cerró sus puertas

El gobernador de Nuevo León revela que ha recibido mensajes “muchos no agradables” porque con esta decisión “le quitamos a la delincuencia organizada una gran cantidad de ingresos”

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Al trasladarse los últimos 150 reos del penal de Topo Chico hacia el Cereso de Apodaca, queda formalmente cerrada su operación como cárcel.

Topo Chico llevaba 76 años operando como centro penitenciario y ahora será convertido en parque y en Archivo General del estado de Nuevo León.

El gobernador, Jaime Rodríguez Calderón, aseguró que sus instalaciones estarán abiertas a la ciudadanía para que conozcan las condiciones en que vivían los internos, y de esa forma hacer conciencia en los jóvenes para que no cometan delitos.

En tanto que para la creación del parque tienen ya un recurso de 50 millones de pesos que saldrá de la administración del Parque Fundidora.

Eduardo Guerrero Durán, asesor en Políticas Penitenciarias del Estado, dijo que el cierre del penal es parte de las 1 mil 152 acciones que se tienen que implementar como parte de la reingeniería penitenciaria.

Informó que de Topo Chico, donde murieron 49 internos en una riña en febrero de 2016, se movieron a 846 personas a otros estados, lo que les permitió desarticular bandas del crimen organizado.

También, se movilizaron a 4 mil 989 personas encarceladas de un penal a otro.

Y de noviembre de 2018 al cierre del penal, se realizaron 632 cateos que les permitió decomisar más de 3 mil 300 artículos al interior.

Por su parte, Manuel González, secretario general de Gobierno, dijo que su meta ahora es certificar los penales de Apodaca y Cadereyta para una mejor estadía de los internos.

(Con información de Milenio)

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