PARTIDOS POLÍTICOS: AVES CARROÑERAS

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El terremoto del 19 de septiembre pasado no solo tiró casas y edificios, también provocó el colapso de los partidos políticos.

Las instituciones, especialmente las Fuerzas Armadas, sumadas a una ciudadanía extraordinariamente solidaria, tomaron el control de la tragedia y dejaron ocultos, como si se tratara de escombros, a los partidos.

La pregunta lógica y natural que se hace hoy la sociedad, a ocho días de la hecatombe, es: ¿para qué sirven?… ¿Sirven?

Mientras soldados, marinos, topos, bomberos, hombres, mujeres y jóvenes, todavía intentaban rescatar vidas y mantenían de pie a la Ciudad, los dirigentes del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, se peleaban por ocupar el primer sitio de una tardía y poco creíble solidaridad.

Todos se disputan la paternidad de una iniciativa que busca canalizar el millonario presupuesto público que reciben esas organizaciones político-electorales a los damnificados.

El PRI, incluso, fue más allá, al poner sobre la mesa una reforma constitucional para, de manera definitiva, eliminar el financiamiento público a los partidos, y hacer desaparecer plurinominales.

La pregunta, es si eso será suficiente para que los partidos recuperen parte del prestigio y la credibilidad perdida.

La forma como presentaron la propuesta, como si se tratara de una competencia de fatuos, los dejó ver como aves carroñeras sobrevolando la tragedia para cazar y quedarse con la mayor parte de los electores.

La actividad sísmica se ha convertido en un parteaguas nacional y muchos políticos parecen no darse cuenta de que la tragedia social y humana está por acelerar un gran cambio nacional. Por ejemplo, un cambio de régimen. 

Los partidos, tuvieron el mal tino, de convertir una decisión de la mayor trascendencia nacional, en un acto de vanidad política.

Para variar, los inspiró la ambición y la mezquindad.

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