ONU y OMC advierten crisis alimentaria mundial por coronavirus

Los organismos multilaterales reconocen que “apenas estamos al principio de esta crisis”, que no es una crisis de producción sino de transporte y de logística

26 de marzo de 2020. Oxnard, California.- Trabajadores del campo, en su mayoría de origen latino, laboran en las cosechas de este estado sin protección sanitaria ante la pandemia de covid-19. Foto: Brent Stirton/Getty Images/AFP
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Las consecuencias derivadas de la pandemia provocada por el nuevo coronavirus en el comercio internacional y en las cadenas de suministro pueden provocar una “penuria alimentaria” en el mercado mundial, alerta la ONU y la OMC.

Esto lo afirman en un comunicado común, el chino Qu Dungyu, que dirige la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y el brasileño Roberto Azevedo, director de la Organización Mundial de Comercio.

Estas organizaciones consideran importante garantizar los intercambios comerciales, para evitar “penurias alimentarias”.

Muestran su preocupación por la “ralentización de la circulación de trabajadores de la industria agrícola y alimentaria” que bloquea numerosas agriculturas occidentales, y por los retrasos en las fronteras que genera desperdicio de productos perecederos.

Afirman que se debe garantizar que “nuestra respuesta ante la pandemia de COVID-19 no provoque de manera involuntaria injustificadas penurias de productos esenciales y exacerbe el hambre y la malnutrición”.

Estos intercambios comerciales se deben garantizar para evitar las penurias alimentarias, especialmente en los países más pobres.

En primera instancia, Rusia parece ser la destinataria de semejante mensaje pues al ser el primer exportador mundial de trigo, a principios de semana plantearon un proyecto para limitar las exportaciones de cereales rusos a 7 millones de toneladas en abril y junio.

La FAO asegura que las restricciones a la exportación, provocan generalmente hambrunas en otros rincones del globo.

Y recordó el ejemplo de la crisis financiera de 2007, donde países exportadores de arroz impusieron este tipo de restricciones, pues les preocupaba las alzas de precios, lo que elevó las cotizaciones mundiales y contribuyó a crear disturbios debido a las hambrunas en algunos países en desarrollo.

En el documento también se expresa la inquietud por el cierre de fronteras, ya que los países desarrollados descubren su dependencia de la mano de obra de otros países: latinoamericanos en Estados Unidos; africanos para recoger fresas en España; mochileros europeos en Australia u obreros agrícolas de Europa del este en los campos de espárragos de Alemania.

(Con información de Excélsior y AFP)

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