De omitir lavado en HSBC a encabezar un área en el SAT de la 4T

Ramón García Gibson. (Imagen de archivo) Foto: NOTIMEX/FOTO/GUILLERMO GRANADOS
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Ramón García Gibson es actualmente el administrador central de Asuntos Jurídicos de Actividades Vulnerables del SAT.

Pero su historial laboral ha sido bastante cuestionado particularmente por su paso por el banco HSBC, entre los años 2006 y 2010, cuando se dio a conocer que debido a sus controles laxos y omisiones en operaciones dudosas, ésta era la institución bancaria favorita de traficantes y lavadores de dinero.

En ese periodo, García Gibson presidía el Comité de Comunicación y Control (CCC) del HSBC México y, a decir de investigaciones de autoridades norteamericanas y un reporte elaborado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, omitió alertas presentadas por su gente de confianza respecto a operaciones de casas de cambio y otros negocios cuyo flujo de dinero era desproporcionado a sus actividades.

El resultado fue una sanción millonaria para el banco tanto en Estados Unidos como en México, de acuerdo con una investigación hecha por Quinto Elemento Lab, organismo que pudo tener acceso a un relatoria elaborada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Entre los señalamientos directos, destacan que omitió deliberadamente reportar operaciones sospechosas; permitió el crecimiento exponencial del envío de dólares a granel en camiones blindados con destino a EU; dilató a propósito la emisión de reportes de clientes con transacciones sospechosas e inusuales; mantuvo hasta el último momento posible relaciones de negocios con personas, empresas y casas de cambio usadas por los narcotraficantes para adquirir aeronaves.

Las pasmosas y evidentes pifias” de supervisión permitieron que narcotraficantes de México y Colombia lavaran al menos 881 millones de dólares en el sistema financiero de Estados Unidos en el periodo 2006-2010.

El hallazgo de las múltiples fallas y omisiones del banco para evitar el lavado de dinero ilícito derivó en la multa más cuantiosa que se haya impuesto a una institución financiera tanto en EU como en México: allá la penalización fue de 1 mil 900 millones de dólares; acá, de 379 millones de pesos (unos 27.5 millones de dólares).

En las 77 páginas del segmento dedicado a revisar las prácticas del banco en México, redactas por autoridades estadounidenses, se menciona en 59 ocasiones el nombre del ejecutivo mexicano.

Francisco Romo Navarrete, titular de la Dirección General de Prevención de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita de la CNBV, sintetizó los hallazgos en un oficio fechado el 29 de agosto de 2011.

Las ineficiencias detectadas por los auditores en HSBC México pusieron en riesgo el régimen de prevención de lavado de dinero y de financiamiento al terrorismo del sistema financiero nacional, con las consiguientes repercusiones financieras, económicas y políticas”.

Entre las miles de hojas que Quinto Elemento pudo revisar, gracias a solicitudes de transparencia realizadas por sus investigadores, se encuentran las minutas de las sesiones del Comité de Comunicación y Control (CCC) del HSBC México, el máximo órgano interno de ese banco para atender todos los aspectos vinculados al lavado de dinero, clientes de alto riesgo, personas políticamente expuestas, operaciones inusuales y transacciones sospechosas.

La revisión y análisis de 20 minutas de las sesiones mensuales del CCC muestran con detalle la manera en que sus integrantes incurrieron deliberadamente en omisiones e irregularidades entre junio de 2006 y marzo de 2008, periodo en que casas de cambio y negocios de transferencias electrónicas de fondos usaron a HSBC para lavar recursos provenientes del narcotráfico.

Por ejemplo, su negativa a reportar las operaciones sospechosas y a cancelar las cuentas de Unimed, empresa propiedad de Zhenly Ye Gon, ciudadano de origen chino acusado de lavado de dinero; o a clausurar la relación con la Casa de Cambio Puebla y con Sigue Corporation, negocios a los que las autoridades de EU ya les habían congelado decenas de millones de dólares por considerar que lavaban dinero para el Cártel de Sinaloa y el Cártel del Norte del Valle de Colombia.

Leopoldo Rodríguez Barroso, director de Prevención de Lavado de Dinero de HSBC México, intervino para proponer que se cancelaran las cuentas cuestionadas, pero sus proyectos fueron desechados por el órgano encabezado por García.

Las más de las veces, el argumento al que se recurría en las sesiones del CCC: (El titular de la división) está enterado y conforme con la relación de negocios”.

Las cosas no llegaron a mayores, lo que habría significado su despido, porque el jefe de Cumplimiento a nivel global de HSBC consideró que su falla se había limitado a no supervisar adecuadamente a un alto subordinado que gozaba de mucha experiencia y de su confianza”.

A menudo, García Gibson justificaba ante ejecutivos del banco a nivel global que los clientes presentaban cartas deslindándose de las acusaciones que se les hacían.

En febrero de 2008, Paul Thurston, el CEO de HSBC México, cayó en cuenta de un hecho del cual no se había percatado antes. Las autoridades mexicanas no confiaban del todo en la cabeza del área responsable de prevenir el blanqueo de capitales. Es claro que la CNBV no tiene en tan alta estima a nuestro jefe de Cumplimiento (García Gibson) como habíamos pensado. Y, de hecho, parece que él nos mintió acerca de qué tanto la CNBV había sido informada o qué pensaba de nuestras acciones” para prevenir el lavado en HSBC México, reportó por correo electrónico al director del banco a nivel global.

Cuando las constantes deficiencias y fallas casi desbordaron a la filial mexicana de HSBC, los ejecutivos de las oficinas corporativas decidieron despedir a la persona que ocupaba la Dirección de Prevención de Lavado de Dinero, en esas fechas a cargo de Leopoldo Rodríguez Barroso.

Antes de irse, a fines de ese mismo febrero de 2008, Rodríguez Barroso tuvo oportunidad de decir abiertamente lo que pensaba.

Declaró que el banco tenía un nivel inaceptable de controles, que los altos ejecutivos de la filial mexicana no mostraban ningún compromiso con el fortalecimiento de las medidas antilavado y que, por ello, no le extrañaría que, más temprano que tarde, el banco recibiera sanciones penales.

Y cuando le pidieron describir a Ramón García Gibson, no fue complaciente: Es indeciso, débil, desesperado por no perder el trabajo y carece de cualquier entendimiento de medidas para evitar el lavado de dinero”.

Muchas malas calificaciones para quien hoy es un alto funcionario del Gobierno federal, encargado de implantar políticas para evitar el lavado de dinero, tareas en las que ya fracasó.

Fuentes consultadas por Quinto Elemento se muestran sorprendidas por el hecho de que no se hayan presentado cargos penales en contra de García y que incluso actualmente permanezca como una figura influyente en el sector.

Aún más, piensan que si no terminó en prisión es porque gente jerárquicamente superior sabía”.

Superado ese incidente”, se convirtió, al menos desde hace casi 15 años, en una de las voces más citadas en México en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.

Su nombre es conocido en las firmas bancarias más grandes en México y el extranjero, pero también en la academia, el sector empresarial y la función pública nacional.

Según un currículum vitae parcial, obtenido gracias a una petición de acceso a la información hecha por los reporteros al SAT, García Gibson fue nombrado en octubre de 2015 director general de Inspección y Evaluación para la Operación, en la Comisión Nacional de Seguridad.

En el cargo duró un año. Saltó entonces a un área más cercana a sus intereses: de noviembre de 2016 al final del sexenio de Enrique Peña Nieto (octubre de 2018) fue coordinador de Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita de la extinta Policía Federal, en ese entonces dirigida por Manelich Castilla.

El cambio de gobierno no le cayó mal. En los primeros meses de 2019 apareció como titular de la Administración Central de Asuntos Jurídicos de Actividades Vulnerables del SAT, un cargo estratégico, ubicado en los círculos más altos de ese organismo.

Según el reglamento interior del SAT, García Gibson tiene al menos unas 15 atribuciones y obligaciones en el combate al lavado de dinero en México.

(Con información de Quinto Elemento Lab)

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