El ombligo de Guie’dani, una película que expone el racismo del mexicano

Sótera Cruz interpreta a Guie'dani y Érika López personifica a Lidia, su madre, en la cinta El ombligo de Guie'dani
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En la actualidad, a la personas que realizan servicios domésticos en los hogares mexicanos,¿Podría considerárseles mano de obra barata?, ¿están en una situación de explotación laboral? O en caso extremo ¿podría considerarse una esclavitud velada?

El fin de semana pasado llegó a la cartelera El ombligo de Guie’dani que cuenta la historia de una niña zapoteca que deja su comunidad para acompañar a su madre a la Ciudad de México, que trabajará como empleada doméstica.

Sin embargo, la menor, que está por entrar a la adolescencia, no está conforme con el viaje y sobre todo, con trabajar en la casa de una familia desconocida.

La rebeldía de Guie’dani pronto comenzará a provocarle dolores de cabeza a su madre, pero lo que el director Xavi Sala busca, es dar cuenta de un problema que, al menos en el cine mexicano, resulta inédito.

Es el racismo, el clasismo o la discriminación que se ejerce sobre las personas que se ven obligadas a dejar sus lugares de origen, a fin de realizar labores del hogar en las grandes ciudades.

Incluso muchas residencias como la que muestra la película, opera prima de Xavi Sala, se han construido para contar con un cuarto que será habitado por quien trabaje haciendo los quehaceres diarios, el cual puede contar con un baño y puerta distinta a la de la familia que ha de contratarlos.

En entrevista con su director, Xavi Sala, nacido en España, pero naturalizado mexicano, comenta que generalmente son casas que están construidas bajo el argumento que tienen muchos mexicanos de que hay mexicanos de primera y de segunda, como ciudadanos de superiores e interiores y por desgracia, lo tienen interiorizado unos y otros:

Es bidireccional y uno acaba creyendo la imposición y la mentira del racismo.

No es una película manquea, porque la realidad no es manquea, en el mundo no hay quien sea malo, muy malo y otros buenos, en el cine me gusta tener complejidad, entones la gente se va a quedar con unos y otros, porque no es una película de buenos y malos.

Pero surge la pregunta si acaso los mexicanos nos damos cuenta del racismo que se ejerce en contra de los trabajadores domésticos.

En este caso, la tesis que sobrevuela toda la película es que muchos mexicanos no se dan cuenta que no se dan cuenta, no es que exculpe, sino lo hace más comprensible, aunque no comparta pero puedo entender ciertas actitudes, de dónde vienen y no se están viendo en el espejo y eso habla para los dos lados, para el que discrimina y el que es discriminado, pues el que es discriminado tampoco se ve.

Y la otra tesis que sostengo es que quien no se mueve tampoco siente las cadenas.

Entonces, bajo esos dos parámetros se mueve la película, en esta complejidad de la sociedad mexicana.

Lo alarmante es que haya tenido que llegar El ombligo de Guie’dani para exponer este tema desde este punto de vista que el cine mexicano no lo ha hecho hasta la fecha, hemos pasado siglos mirando hacia otro lado, es un tema tabú que no era políticamente correcto tratarlo en el cine y creo que ahorita la película está confrontando a muchos.

Todos y cada uno se identifica y se ve en un lugar u otro y qué bueno que por fin llegó esto.

Sótera Cruz (Guie’dani) y Érika López (Lidia)

Pero quien contrata lo hace para tener mano de obra barata, es la realidad, para poder seguir aprovechando esa coyuntura, esa imagen edulcorada de que mi trabajadora, mi empleada es como de la familia es para exculpar la responsabilidad que la estás tratando como una esclava, por desgracia.

Entonces es lo que sucede en la película Roma, es lo que a muchos mexicanos les encantaría perpetuar, la situación de Roma, porque así se van a aprovechar toda la vida.

Yo tengo amigos mexicanos en Europa y me dicen ‘extraño tener muchacha’. Lo que les digo es que lo que quieren es tener mano de obra barata y ellos se sonrojan y, reconocen que aquí es más fácil esto, eso me parece una vergüenza, me parece miserable.

Hay una diferencia generacional en la película, frente a películas tradicionales, donde habían clases altas y las miradas eran larguísimamente verticales, aquí la familia es de una nueva generación, y cree que ya no hay esa distancia, cree que ya no hay esa brecha, es una familia que no le exige uniforme, se tutean, hay un compadreo, un buenondismo y eso confunde a la familia y a la empleada y a la hija, eso es más perverso que los roles de patrón y esclavo, porque cuando eran patrón y esclavo, pues ahí sabías en qué lugar estabas, pero ahorita hay esclavas que no se dan cuenta que son esclavas y creen todavía ese rollo de la familia, entonces se lo creen.

Pero cuando pláticas con una trabajadora o con cualquier trabajador, por ejemplo, choferes, guaruras, o sea con quien hace trabajos para la familia, están conscientes que no son de la familia, saben que no es justo pero se callan porque dicen ‘eso es lo que tengo’.

Y cuando confrontas a quien los considera como de la familia les dices en verdad ‘no te interesa en lo más mínimo de lo que habla’, es una gran mentira, es una gran farsa que vive México desde hace siglos.

Sótera Cruz, Érika López y Xavi Sala

Guie’dani es un personaje muy complejo. Que arrastra su conflicto de lucha por la identidad y contra el racismo y clasismo, y contra la cárcel y la soledad de esa casa, pero es preadolescente que aunque no hubiera llegado a esa casa de todas formas el conflicto con su mamá se iba a dar en cualquier lugar del mundo, en su pueblo o donde fuera.

Cuando nos hemos presentado en las comunidades, en especial en la zapoteca, están emocionados y sienten que la película la hicieron ellos, eso es lo más importante para mí, sienten la película dirigida totalmente por ellos y eso es maravilloso.

Es un pueblo que no ha tenido voz, y es tratar de hacer justicia a un pueblo orgulloso y aguerrido y eso es muy bueno.

Creo que México necesita su pasado y sus pueblos para pensar en su futuro, ojalá que El ombligo de Guie’dani sea un punto de partida, juntos con muchos otros que llegarán, para estos cambios.

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