El ocaso de Romero Deschamps

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Carlos Romero Deschamps es miembro activo del PRI desde sus 18 años (1961), cuando inició su carrera como coordinador de campañas del tricolor en su estado natal Tamaulipas, hacia 1969 ingresó a Pemex y dos años después comenzó actividades sindicales en la revisión del contrato colectivo.

En 1993 asume de forma interina la Secretaría General del Comité Ejecutivo General del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) y desde 1996, con la caída de La Quina, se ha encargado de la dirección del Sindicato de Pemex.

Romero Deschamps ha sido “electo” en cinco ocasiones consecutivas como líder del STPRM, la última en diciembre de 2017 que perdura hasta 2024.

A mediados de octubre de 2016, una corriente opositora, integrantes del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana, liderados por Miguel Arturo Flores Contreras, interpusieron una demanda contra el dirigente Romero Deschamps y otros 10 miembros de su comité, ante la Subprocuraduría Especializada en Investigaciones de Delincuencia Organizada de la extinta PGR.

La denuncia señalaba que el dirigente petrolero, miembros de su comité ejecutivo y otras personas cercanas al mismo, supuestamente incurrieron en delincuencia organizada, delitos con recursos de procedencia ilícita, fraude, fraude equiparado, extorsión y enriquecimiento ilícito.

Se basa en hechos que evidencian que Romero Deschamps y los otros inculpados se coludieron para de manera permanente y reiterada realizar conductas ilícitas, apoderándose del patrimonio del sindicato petrolero, como cuotas de los trabajadores, dinero producto de contratos, así como de venta de inmuebles propiedad del gremio, como las tiendas de consumo.

Se les acusa de desviar los recursos sindicales a sus cuentas personales, de familiares y amigos, utilizándolos para la compra de lujosas residencias, ranchos, yates, aviones, autos de lujo y otros bienes, sin el pago de los impuestos respectivos al fisco federal y, en algunos casos relacionándose con miembros del crimen organizado.

La denuncia se había quedado en eso, seguramente archivada en algún viejo cajón de la entonces PGR, no así el dispendio, los excesos, los absurdos y la impunidad absoluta del Emperador del Huachicol como lo nombraron en algún momento en las redes sociales, quien bajo el cobijo en innumerables ocasiones del fuero federal, se ha dedicado durante más de 20 años a enriquecer a familiares, amigos y por supuesto a su persona.

Su trayectoria legislativa, realmente sin aportaciones, sumó 21 años al término de la legislatura en 2018. En la Cámara de Diputados en tres ocasiones, la primera de 1979 a 1982, la segunda para el periodo 1991-1994 y la tercera entre 2000 y 2003; además también ha sido senador de la República en dos ocasiones de 1994 a 2000 y de 2012 a 2018, cabe aclarar que siempre lo ha sido por la vía plurinominal.

Escándalo tras escándalo la riqueza se sigue acumulando, la reforma energética no lo tocó ni con el pétalo de una rosa, artífice u operador interno, pero bien tratado por el sistema, es de los que siempre ha caído parado.

Romero Deschamps es una muestra del saqueo por más de 20 años de los bienes de la nación y también de los trabajadores y de cómo los apoyos, secretos e influencias, han estado por encima de la ley.

También, de cómo funciona el enramado del poder político, un ejemplo viviente de la corrupción e impunidad priista desmedida, del tráfico de influencias y de la pertenencia al círculo rojo del poder.

Pero todo puede llegar a su fin, el pasado 9 de julio, Romero Deschamps, recibió el primer aviso, y de paso el primer gran susto, cuando en un fuerte operativo policiaco fue detenido su abogado Juan Collado mientras degustaban juntos una comida en el famoso restaurante Morton’s, en las Lomas de Chapultepec; todos hubieran pensado, o lo hicieron, que capturarían al líder petrolero, pero no fue así, iban tras su abogado y ya se encuentra preso.

Este martes, el diario Reforma dio a conocer que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda tiene en la mira a Carlos Romero Deschamps y ya presentó ante la Fiscalía General de la República (FGR) dos denuncias, por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero, contra él y algunos de sus familiares: su esposa Blanca Rosa Durán, sus hijos Paulina, Alejandro y Juan Carlos Romero Durán, así como María Fernanda Ocejo, esposa de Juan Carlos Romero, y Ana Luisa Aguinaco Romero, hijastra de María Esther Romero, hermana del líder petrolero.

El rastreo de depósitos, operaciones con cheques y transferencias electrónicas realizadas entre los familiares de Romero, sin que se justifique el origen y destino del dinero, es el origen de la investigación, sin que hasta el momento ninguno de los involucrados haya sido citado a declarar.

Sin embargo, el juez décimo cuarto de Distrito en el Estado de México ya le otorgó a Carlos Romero Deschamps la suspensión definitiva contra cualquier orden de aprehensión o presentación que haya sido librada en los últimos días en su contra, el amparo, uno de esos llamados en el medio litigante como “amparos rastreadores”, fue presentado a trámite desde el 11 de julio, dos días después de la detención de su abogado; cabe aclarar que esta suspensión no lo protege de la detención por delitos que ameriten prisión oficiosa, por lo pronto el titular del sindicato de Pemex, andará con su amparo en la bolsa del saco, después de depositar 20 mil pesos por la fianza, hasta pareciera una broma barata y vulgar del antiguo burlesque.

Es indispensable que las carpetas de investigación sean impecables, tan bien estructuradas que no puedan, bajo ninguna circunstancia, ser motivo para que los abogados del poder puedan encontrar una laguna legal y lograr que un juez desestime el caso.

Ya es hora de que Carlos Romero Deschamps sea juzgado por los delitos cometidos en contra del Estado y de los trabajadores de Pemex.

O es que acaso alguien en su sano juicio ¿duda de su culpabilidad?

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