El ocaso de la Iglesia

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En 1997, una carta escrita por ocho personas que habían formado parte de la congregación religiosa de los “Legionarios de Cristo”, dirigida al entonces papa Juan Pablo II, denunciaba los abusos sexuales cometidos por su fundador, el finado sacerdote Marcial Maciel Degollado.

La Iglesia Católica, trató de encubrir el escándalo desestimando en un inicio las causas que existían en contra del sacerdote mexicano, sin embargo, fue imposible que esta continuara ocultando el sinnúmero de acusaciones que había sobre este, lo que llevó a su renuncia en enero de 2005. No obstante, aunque dicha acción era necesaria, siguió siendo insuficiente, ya que Maciel, aunque fue retirado de todo ministerio público por instrucciones del papa Benedicto XVI en el 2006, este nunca enfrentó ningún proceso penal por los más de 20 abusos sexuales cometidos por el fundador de los legionarios a lo largo de su vida.

La respuesta del propio Vaticano tras el escándalo de Maciel fue que “independientemente de la persona del fundador, se reconoce con gratitud el benemérito apostolado de los Legionarios de Cristo”. ¿Qué habrán pensado las víctimas de los casi 30,000 sacerdotes acusados de pederastia en todo el mundo? Indignación, es sin duda la palabra que puede definir el sentir de las víctimas frente a la hipocresía de la Iglesia al reconocer el problema, pero sin llevar a los tribunales a los involucrados en gravísimos delitos.

De acuerdo con cifras de organizaciones como Bishop Accountability, SNAP y la Royal Commission into Institutional Responses to Child Sexual Abuse de Australia (creada por el Gobierno de ese país en 2013 y que en 2017 denunció alrededor de 853 abusos cometidos contra niños por alrededor de 231 clérigos), se estima que entre el cinco y siete por ciento de los clérigos a nivel mundial están involucrados en casos de pederastia infantil.

Si a esa cifra le sumamos que, alrededor de 200 millones de niños están bajo el cuidado de la Iglesia Católica, no nos encontramos solo frente a un problema aislado o circunstancial, sino ante una verdadera epidemia que además es solapada por una de las instituciones más poderosas del mundo y de la historia. Situación equiparable a ver a Drácula a cargo de un banco de sangre.

Durante el 2014, dos organismos de las Naciones Unidas (ONU), emitieron informes contundentes sobre el tema en contra de la Santa Sede. Por una parte, el Comité Contra la Tortura de la ONU, en su informe de recomendaciones (CAT/C/VAT/CO/1) advirtió que los abusos cometidos contra niños y adolescentes (sexuales, físicos y psicológicos) eran constitutivos de tortura. Mientras que el Comité sobre los Derechos del Niño, manifestó en un contundente informe emitido ese mismo año (CRC/C/VAT/CO/2), sobre la existencia de un mecanismo de encubrimiento sistemático de pederastas a nivel mundial regulado por el derecho canónico y operante en El Vaticano.

Ambos organismos, coincidieron a su vez en el grave problema de impunidad que existe en la Santa Sede al no enjuiciar debidamente a aquellos clérigos acusados por pederastia ya que, si bien existen procedimientos dentro del derecho canónico para “enjuiciar” a los sacerdotes que son hallados culpables de tan atroces crímenes, las penas impuestas por las autoridades eclesiásticas son la reubicación del sacerdote en una nueva diócesis, el enclaustramiento de estos en centros de tratamiento administrados por la propia Iglesia, o bien, como en el caso de Maciel, la remoción definitiva de todo ministerio público.

Si bien el abuso difícilmente dejará de existir, ya que no es una situación que solo suceda en las iglesias, sino que también tiene presencia hasta en el seno de la familia misma, la problemática de la Iglesia Católica reside en la existencia de un mecanismo de encubrimiento que no solo está regulado, sino que tiene su origen en la cabeza de la propia institución, es decir, viene desde la Congregación para la Doctrina de la Fe y hasta del mismo papa.

Basta con recordar el caso de uno de los mayores encubridores de pederastas en la historia contemporánea de la Iglesia Católica, Karol Wojtyla, mejor conocido como Juan Pablo II, hoy convertido en santo. Durante el papado de Juan Pablo, no solo se encubrieron cientos de casos de pederastia, siendo el más famoso el de los Legionarios de Cristo, sino que, a su vez, cometió gravísimas omisiones como el abandonar al clérigo Óscar Arnulfo Romero en su lucha contra la extrema derecha salvadoreña, costándole finalmente la vida en 1980 tras ser victimado por un comando paramilitar mientras celebraba misa.

Vergonzoso recordar aquellas visitas de Juan Pablo, donde millones de feligreses salían a las calles a vitorear al “Santo Padre”, sin saber que este había cometido más pecados que el mismo Satanás. Si, no todos en México celebraban sus visitas, las víctimas de Maciel y de varios clérigos mexicanos, sentían náuseas de ver cómo el pueblo clamaba por el que solapaba los abusos en contra de cientos de niños mexicanos. Hoy, Juan Pablo es santo, pero no por ser un mártir, sino como consecuencia del martirio de miles de niños en el mundo abusados sistemáticamente por depredadores sexuales con sotana.

Pero el 07 de junio de 2018 sin duda pasará a la historia. Como consecuencia del hartazgo por la impunidad ante los casos de pederastia encubiertos por la Santa Sede, en las instalaciones del Club Suisse de la Press, en Ginebra, Suiza, se anunció la creación de Ending Clerical Abuse (ECA), asociación internacional pionera en combatir el encubrimiento de abusadores clericales alrededor del mundo. Integrada por sobrevivientes y defensores de derechos humanos. ECA congrega ya 4 continentes y 15 países que buscan llevar ante los tribunales nacionales e internacionales a todo aquel que encubra un abuso infantil cometido en el seno de la Iglesia Católica.

Destacados activistas como el exsacerdote mexicano Alberto Athie; Sara Oviedo, presidenta del Comité de los Derechos del Niño de la ONU de 2014 a 2017; Peter Isely, miembro fundador de SNAP (la red de sobrevivientes de pederastia clerical más grande de los Estados Unidos); Francesco Zanardi, presidente y fundador de Rete L’Abuso (única asociación en Italia sobre pederastia clerical); Peter Saunders, exmiembro de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores y fundador de la National Association for People Abused in Childhood en Reino Unido, entre otros más, son solo algunos de los nombres de este esfuerzo sin precedentes.

Ante un poder desmedido como el que posee la Iglesia Católica, un contrapeso como ECA era necesario para hacer responsable a la institución por el encubrimiento de crímenes tan atroces como el del abuso de cientos de miles de infantes en el mundo. Hoy, las víctimas de pederastia clerical ya no están solas, tienen en ECA una voz y un espacio para que su caso sea documentado y llevado ante los tribunales.

Y es que ECA ya crece a pasos agigantados, tan solo en la última semana sostuvo diversas reuniones de trabajo con el Comité de los Derechos del Niño de Naciones Unidas, con la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU, además de que la recién nombrada presidenta de la Asamblea General de la ONU, María Fernanda Espinosa, actual canciller del Ecuador, ha manifestado que se reunirá con ECA en Nueva York en los meses siguientes.

El ocaso de la Iglesia comenzó hace ya varios años, y la crisis que esta vive, cada vez se acrecienta más. Para sobrevivir, a esta solo le queda reformarse o extinguirse en el intento, o acaba con el encubrimiento de pederastas y se transforma, o pronto enfrentará consecuencias.

Hace siglos, la Iglesia fue quien legitimó la cacería de brujas en distintas partes del mundo, pero hoy, en pleno Siglo XXI, si no se reconfigura pasará de cazador a presa, ya que Ending Clerical Abuse acaba de nacer.

Enhorabuena, open season has begun!

Miembros fundadores de Ending Clerical Abuse (ECA), durante la conferencia de prensa en Ginebra, Suiza el pasado 7 de junio de 2018
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Adalberto Méndez López. Country Representative para México de la Organización Internacional Justice Travel, LLC., Director Ejecutivo del Centro Iberoamericano de Formación en Derecho Internacional y Derechos Humanos, A.C. (CIFODIDH) Y Consejero Académico del Instituto de Investigación y Estudios en Cultura de Derechos Humanos, A.C. (CULTURADH); Catedático de la Universidad Iberoamericana y del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM); Profesor visitante de la SUNY University at Buffalo (E.U.A) y del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (OEA); Twitter: @ADALSAMMA; E-Mail [email protected]