Nuevo sistema penal en México es un caos: The Washington Post

A un año de su implementación en el país, impera la confusión y el reparto de culpas, asegura el diario

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Un reportaje del diario estadounidense The Washington Post enumera diversas fallas en el sistema penal acusatorio mexicano.

Aunque el trabajo periodístico destaca que esta última ha sido la revisión más profunda de la estructura legal en más de un siglo, lo que impera es la confusión y el reparto de culpas en cada eslabón de la cadena legal.

Lo anterior es especialmente grave, pues se ha presentado en un año en el que la violencia ha ido en aumento.

En este contexto, enfatiza ciertas deficiencias:

—La Policía se queja de horas perdidas al llenar formas laboriosas

—Los fiscales culpan a los jueces por liberar a los delincuentes

—Los jueces acusan a la Policía mal capacitada de cometer errores en las escenas del crimen

Mientras tanto, los poderosos cárteles de la droga están explotando las debilidades en el nuevo sistema y amenazan a las autoridades de muerte y toman el control a través de sobornos.

Es así que los jueces esperan que los policías sean precisos, como ocurre en Washington o Londres, sin embargo, en algunos casos, los agentes policiales apenas saben leer.

Señala, por ejemplo, que en el caso de Estados Unidos se han invertido más de 300 millones de dólares en un nuevo sistema penal, sobre todo para equipar a las Cortes, así como en el entrenamiento de personal legal y de policías.

Sin embargo, en México el nuevo esquema busca convertir a agentes ineficaces en investigadores profesionales.

Por otro lado, fortalece la independencia de los jueces y proporciona más derechos a los acusados, en un país donde las autoridades exigen sobornos y obtienen confesiones bajo tortura.

De esta forma, señala el diario, los jueces tienen mayor margen para liberar a los sospechosos en espera de juicio, disminuyendo el número de acusados tras las rejas. Mientras en 2016 había 235 mil 900 presos, actualmente hay 202 mil 700.

En la Ciudad de México, se calcula que hay 11 mil reos menos que hace un año.

La investigación periodística indica que un número considerable de sospechosos son liberados por errores cometidos por policías y fiscales mal entrenados, ya sea por errores de papeleo o porque la cadena de custodia de la evidencia es violada.

El nuevo sistema penal llegó después de una estructura legal basada en un sistema inquisitorio, con el que gobernó un partido único —el PRI— en gran parte del siglo 20, lo que provocaba que la Policía fuera un instrumento de control y no de investigación.

Además, bajo ese esquema, se esperaba que los funcionarios judiciales fueran leales al partido en el gobierno, de tal forma que los jueces raramente estaban en desacuerdo con las casos presentados por la fiscalía.

Otro riesgo que señala The Washington Post es que los juicios orales están poniendo en peligro a los jueces, pues se encuentran frente a frente con los acusados y estos han llegado a amenazarlos.

Con información de Reforma

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