¿Y si nos la creemos?

Photo by Matthias Hangst/Getty Images
- Publicidad -

La fiesta continúa. Es una clase de euforia incomparable y que solamente se vive cada cuatro años. En las distintas sedes del campeonato mundial de fútbol Rusia 2018 se respira además un ambiente amistoso y solidario entre los aficionados de los distintos países participantes.

En las calles de Moscú, principalmente en las zonas peatonales se reúnen grupos de hinchas a corear cánticos y porras en apoyo a sus respectivos equipos nacionales o a cantar canciones típicas de su país.

En el caso de los mexicanos, el famoso “Cielito lindo” es el lugar más común, y a este lo acompañan ocurrentes frases como la que dice “y ya lo ves, y ya lo ves, somos locales otra vez”.

Y es que ciertamente nuestros colores y el folclorismo y orgullo que demuestran los miles de mexicanos presentes en Rusia despiertan una mezcla de simpatía y ternura que se traduce en apoyo y reconocimiento por parte de los locales e incluso de otros extranjeros.

Después del partido del pasado sábado contra Corea del Sur en Rostov, en el que el triunfo volvió a sonreírle a nuestra selección, he escuchado comentarios de personas de diversas nacionalidades que mencionan al equipo mexicano como uno de los mejores entre todos los presentes en la competencia.

Algunos me han dicho que nadie dribla como los mexicanos, y que ningún otro equipo ha demostrado tan buen dominio de la técnica como ellos ni tanta exactitud en los pases.

En pocas palabras, le tienen fe a nuestro equipo y creen que los nuestros están preparados para llegar incluso al juego final por la copa del mundo.

Por el contrario, platico con varios mexicanos y se muestran dubitativos, incluso yo mismo confieso estarlo.

Es tan raro que los mexicanos manifestemos seguridad plena en la concreción exitosa de nuestros proyectos que vemos muy lejano o prácticamente imposible el lograr un cometido tan alto.

Nos olvidamos de que ya hemos podido hacerlo. Nuestra selección olímpica obtuvo la medalla de oro en fútbol durante los juegos de Londres 2012 y los jóvenes de la Sub 17 han sido campeones del mundo en dos ocasiones.

Sin embargo, la llamada “selección grande” rara vez ha superado la media tabla. Aquí es en donde surge la pregunta: ¿qué tanto creemos los mexicanos en nosotros mismos? La realidad es que muy poco en lo general. La seguridad y la autoestima no son necesariamente parte de nuestra idiosincrasia ni característica de nuestro comportamiento social, y esta falta de respeto por nosotros mismos, con frecuencia se traduce en fracaso.

Conforme los días transcurren y se acerca el tercer y definitivo partido contra Suecia, la presión aumenta y el nerviosismo crece en general. Lo mismo les estará pasando a los jugadores y al equipo técnico, aunque la motivación y el soporte psicológico deben estar jugando también un papel importante, para que la ilusión no decaiga,  al tiempo que sea inadmisible caer en un exceso de confianza.

Mientras esto sucede a miles de kilómetros de nuestro querido México, la gran mayoría de nuestros millones de paisanos se encuentra en vilo ante el resultado que conoceremos hasta el miércoles 27, un resultado que para muchos podría ser más importante y significarnos más alegría que el que también conoceremos en otro ámbito la noche del próximo primero de julio.

Por lo pronto, estos muchachos de la selección nacional “grande”, nos han dado momentos de enorme satisfacción y han logrado distraer nuestra atención de las campañas políticas que tienen  también a la mayoría ya harta de un proceso electoral que se antoja interminable.

Nuestros jugadores han demostrado que pueden dejar de ser los “ratones verdes” de otros tiempos para convertirse en águilas que vuelan muy alto, como la que decora nuestra hermosa bandera, pero dejarían de ser mexicanos si como solemos decir, no nos la hicieran de emoción. Pero no es momento para malos augurios, por el contrario, es tiempo de pensar en grande y de seguir adelante. En un par de días será momento de celebrar una victoria más.

Aquí nos vemos, yo voy derecho…

Comentarios