Nos están matando

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Vivo en Chihuahua, el estado mundialmente conocido por las muertas de Juárez, ciudad fronteriza que atrajo la atención nacional e internacional debido a la serie de asesinatos de mujeres y niñas cometidos en ese municipio en la década de los noventa. Desde entonces, Chihuahua ha ocupado los primeros lugares a nivel nacional en crímenes de odio contra las mujeres y México se colocó entre los tres primeros lugares de países de Latinoamérica en tener la tasa más alta de feminicidios, según un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Han transcurrido 26 años del asesinato de la adolescente de 13 años, Alma Chavira Farel, quien se convirtió en la primera víctima contabilizada de una lista interminable de niñas y mujeres que han sido brutalmente violadas, mutiladas, torturadas y asesinadas, solo por ser mujeres, en Ciudad Juárez.

Han transcurrido 10 años desde que el Estado mexicano fuera juzgado ante un tribunal internacional por la violación de los derechos humanos de Esmeralda Herrera Monreal, Claudia Ivette González Banda y Laura Berenice Ramos Monárrez, quienes fueron asesinadas y torturadas sexualmente, cuyos cuerpos fueron encontrados un predio conocido como Campo Algodonero, ubicado en Ciudad Juárez, Chihuahua, en el año 2001.

El caso González y otras vs México, mejor conocido como Campo Algodonero, marcó un hito al contribuir al desarrollo de jurisprudencia internacional sobre perspectiva de género, ya que permitió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), introducir la perspectiva de género en la impartición de justicia.

La Corte resolvió en el año 2009, que el Estado mexicano era culpable de no salvaguardar la vida de las mujeres en la entidad, de no garantizar una investigación efectiva sobre su secuestro y asesinato. En su sentencia, la Corte determinó que existía una violencia sistemática contra mujeres y niñas de ese estado fronterizo.

Han transcurrido 10 años de esa sentencia en la que la Corte resolvió que la violencia contra las mujeres es un asunto del Estado, donde las recomendaciones de la CIDH no se han cumplido en su totalidad y los perpetradores, continúan impunes. Los asesinatos de mujeres, niñas y adolescentes en Ciudad Juárez, hicieron metástasis en el resto del país y el fenómeno de los feminicidios ahora es una de nuestras mayores tragedias nacionales.

Según las últimas cifras dadas a conocer recientemente por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), del 01 de enero al 30 de abril de este año, se cometieron 1 mil 199 feminicidios y homicidios dolosos de mujeres, lo que representa, 10 mujeres asesinadas al día. En promedio, cada dos horas y media, una mujer fue asesinada en México. Según la información oficial, el primer cuatrimestre de la nueva administración morenista se convirtió en el más violento para las mujeres en la historia de nuestro país.

Qué difícil es ser mujer en nuestro país. En un país donde el Estado va atrasado en la implementación de las medidas adecuadas para prevenir, erradicar y sancionar los feminicidios de forma eficaz. En un país donde el Gobierno lesiona los derechos logrados a favor de las mujeres y de los niños, eliminando programas de atención integral para víctimas de violencia extrema.

Si bien, es fuera de toda lógica pretender que el nuevo Gobierno erradique la violencia contra las mujeres en tan solo cinco meses, tampoco es comprensible que el Estado en lugar de fortalecer los mecanismos ya establecidos para su protección y atención, sean cancelados o absorbidos por secretarías en aras de su combate contra la corrupción.

La incompetencia histórica del Estado para prevenir delitos, a las mujeres, a los niños y al resto de la sociedad, nos sigue teniendo en el peor de los escenarios posibles. En días pasados Data Cívica y el Área de Derechos Sexuales y Reproductivos del Programa de Derecho a la Salud del CIDE presentaron su informe Claves para entender y prevenir los asesinatos de mujeres en México, en el cual detallan que el incremento de la violencia armada y la militarización de la seguridad pública ha afectado desproporcionadamente a las mujeres jóvenes, quienes ahora son asesinadas mayoritariamente en el espacio público y con armas de fuego. Según el informe, basado en los registros de mortalidad del Inegi, de 2007 a 2017, el homicidio de mujeres se cuadriplicó en el espacio público.

Terrorífico. Cifras de espanto. Datos duros, datos escalofriantes, que duelen, que aterran, que quiebran. La violencia en contra de las mujeres, los menores y adolescentes en nuestro país se ha incrementado en México durante estos últimos cinco meses. Qué difícil ser mujer, niño y joven en México.

El 29 de mayo pasado, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, se sumó a la iniciativa Spotlight, proyecto gestionado y subsidiado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Unión Europea (UE), iniciativa que pretende erradicar y combatir la violencia de género. La primera fase implica una inversión de 14 millones de euros en cinco de los municipios de México donde los índices de violencia contra las mujeres y niñas son de los más altos: Ecatepec, Ciudad Juárez, Chilpancingo, Chihuahua y Naucalpan.

Cinco municipios que pronto contarán con más recursos para combatir la violencia de género, ¿y el resto del país? ¿Y Veracruz? ¿Y Puebla? ¿Y Oaxaca? ¿Y Jalisco? Las mujeres que viven en esos estados que ocupan los primeros lugares en feminicidios, a ellas, ¿quiénes las protegen?

Qué difícil es ser mujer en un país donde un Gobierno pretende construir un Estado de bienestar sin atender el fenómeno de los feminicidios como una emergencia nacional. La violencia contra las mujeres es un asunto de Estado, dictaminó la Corte Interamericana hace 10 años en el caso de los feminicidios de Ciudad Juárez. ¿Cuántos tiempo más a nuestros gobiernos les llevará entenderlo, cuánto tiempo más tiene que transcurrir para que las mujeres en México podamos salir a las calles, al trabajo, a la escuela, a divertirnos, sin miedo y con la certeza de que volveremos a casa?

¿Cuántos asesinatos más de mujeres y niñas se necesitan para que el Estado aborde esta tragedia nacional de forma integral y frontal?

En México, cada dos horas y media asesinan a una mujer. En nuestro país 10 mujeres son asesinadas diariamente. Nos están matando.

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