No es lo duro sino lo tupido

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A tan solo trece días de haber iniciado el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, pareciera que la temporada de huracanes se extendió, pues cada uno de esos días, incluidos sábados y domingos, han sido extremadamente intensos; iniciando con las mañaneras, como alguno de los diarios bautizó a las conferencias de prensa de las 06:00 de la mañana a las que convoca el presidente y en las que se marca la agenda nacional.

Esta Administración arrancó con algunas decisiones ya tomadas durante la transición, una de las cuales ha seguido vigente hasta el momento, la cancelación del aeropuerto de Texcoco, que trastocó a los mercados nacionales e internacionales y que se le ha complicado, por decir lo menos, al Gobierno su negociación.

No obstante, la llamada “Cuarta transformación” inició a tambor batiente abriendo flancos casi todos los días, iniciativas han surgido desde la Cámara de Diputados, orquestadas por el coordinador de la bancada, Mario Delgado, y cercanamente supervisadas por Pablo Gómez; también desde la Cámara de Senadores con Ricardo Monreal, coordinador del grupo parlamentario, y Martí Batres, presidente de la Mesa Directiva; y otras tantas desde la Oficina de la Presidencia, con la firma estampada de López Obrador.

Adicionales a las iniciativas poco sensacionalistas, pues tendrán su importancia, estamos hablando de un cúmulo de reformas de gran profundidad que han generado un revuelo por múltiples causas, porque trastocan a grupos de poder como el fallido intento de la reforma para regular las comisiones bancarias; la de la Ley del Fuero Constitucional que generó una batalla campal de declaraciones dentro de la Cámara de Diputados y tuvo que ser reenviada con algunas modificaciones por el presidente al Senado para su análisis; la aprobada Ley de Remuneraciones para que nadie en el sector público pueda ganar más que el presidente de la República y que ahora se ha convertido en un choque de trenes con el Poder Judicial, cuyos miembros salieron a las calles reclamando por la disminución de sus grotescas percepciones y privilegios, apostando por la ilegalidad de la reforma y el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; como la mal llamada Ley Taibo, cuyo origen es justo y correcto con la salvedad de que fue bordada a mano para que el escritor pudiera ocupar la dirección del Fondo de Cultura Económica.

En este mismo tenor, la aprobación, en lo general y particular, de la Ley Orgánica de la Fiscalía General, sin contemplar modificaciones al artículo 102, tan demandado por las organizaciones de la sociedad civil incluyendo al colectivo #FiscalíaQueSirva, lo que supone un alto riesgo de que el primer fiscal se convierta en un fiscal carnal por nueve años, y peor aún, pretendiendo que se quede en los zapatos de Alejandro Gertz Manero, cuyo perfil es cuestionable; así como también el análisis en la Comisión de Puntos Constitucionales, sobre la propuesta de la Guardia Nacional, aunque públicamente López Obrador se había comprometido a someterla a consulta ciudadana, organizada por el INE y con carácter vinculatorio, probablemente el 21 de marzo, una vez que hubieran modificado la Ley de Consultas que actualmente solo las permiten cada tres años al mismo tiempo que las elecciones federales; y por último, la de ayer, la iniciativa del presidente para cancelar la Reforma Educativa.

¿Llegó la 4T con baterías hiperrecargadas o es parte de la estrategia del “descontón”, (bien dicen que el que pega primero, pega dos veces)?

La oposición no solo es minoría, también llegó muy mermada en sus ánimos y está siendo superada a marchas forzadas, dudo que hubieran imaginado la intensidad de este arranque, sin embargo, cabe aclarar que el intempestivo ritmo de Morena, lo ha llevado a cometer errores, a omitir correcciones y legislar al vapor o sobre las rodillas, sin tomar en cuenta todos los escenarios, con tal de tomar atajos. Adicionalmente se han enfrentado a una crisis de comunicación brutal, no solo de imprecisiones a la hora de transmitir el mensaje, o de encontrar el mejor momento y la mejor forma de hacerlo, también en contradicciones y en la apertura bucal de quien no tiene vela en el entierro y termina tragándose los sapos.

Esta pequeña reseña puede servir como referente de como la 4T trae a marchas forzadas a la oposición, quienes como dice el viejo refrán sin desperdicio, ya no sienten lo duro sino lo tupido.

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