“No tengo derecho a fallar”: AMLO

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A las 11:20 horas de este sábado Andrés Manuel López Obrador tomó protesta como presidente de México.

En la tribuna del Palacio Legislativo de San Lázaro, ante los presidentes de las mesas directivas del Senado y la Cámara de Diputados, el tabasqueño recibió la banda presidencial y, enseguida, lanzó un discurso de más de una hora de duración.

En el esbozo de lo que será su gobierno, no hubo nada diferente a lo que en los meses de transición mencionó: combate a la corrupción, disminución en los salarios de los funcionarios, la promesa de estrenar un aeropuerto central en tres años, borrón y cuenta nueva a los funcionarios de las administraciones anteriores, una nueva refinería, la promoción de consultas ciudadanas, la creación de una Guardia Nacional (a reserva de que los ciudadanos decidan lo contrario), el cese de funciones del Estado Mayor Presidencial y el arranque de funciones de una comisión sobre el caso Ayotzinapa, entre otras cosas. 

La sesión se celebró mayormente entre aplausos por parte de los legisladores de Morena.

“Sí se pudo”, “es un honor estar con Obrador” “presidente, presidente” y “México, México”, fueron algunas de las expresiones de júbilo de diputados y senadores morenistas.

Por su parte, la oposición se hizo escuchar en un par de ocasiones, cuando AMLO mencionó en sus agradecimientos la presencia del presidente venezolano Nicolás Maduro y luego de que el Peje reiterara que no habrá “persecución” contra los funcionarios de las anteriores administraciones.

“Dictador, dictador”, gritaron a coro los panistas en el primer caso; y uno conteo del 1 al 43 luego de mencionar que no irá contra los integrantes de los gobiernos pasados.

Lo anterior, en relación a los jóvenes estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala, Guerrero en el año 2014, caso cuya investigación fue manipulada por los funcionarios judiciales del Gobierno de Enrique Peña Nieto sin que hasta el momento nadie de ellos haya recibido sanción.

A propósito, este último continuó como en los últimos meses, opacado por el nuevo jefe del Ejecutivo. Mudo ante sus promesas de echar abajo las políticas que fueron emblema de su administración.

López Obrador reiteró que no irá por la reelección porque, como bien es “juarista y cardenista” también es “maderista”: “Sufragio efectivo, no reelección”, afirmó.

Además de comprometerse a que bajo ninguna circunstancia se reelegirá, adelantó que buscará por todos los medios someterse a la revocación de mandato.

“Mi honestidad es lo que estimo lo más importante en mi vida”, repitió el Peje.

Aseguró que está consciente de la gran expectativa que su gobierno ha generado y del desafío que representa eso en el contexto actual.

Sin embargo, dijo, es optimista y cree que las cosas “van a salir bien”.

Se comprometió a que aplicarán rápido, “muy rápido”, los cambios políticos para que los adversarios no den marchar atrás a lo que consigan.

“Ese es el compromiso que tengo con el pueblo: no tengo derecho a fallar”, dijo firmemente el nuevo mandatario.

Al finalizar su mensaje Andrés Manuel López Obrador se dirigió a Palacio Nacional donde recibirá a invitados y a jefes de Estado y les ofrecerá una comida.

Tras la comida, López Obrador recibirá el bastón de mando de grupos indígenas y dará un discurso en el Zócalo.

Para finalizar la jornada, en la Plaza de la Constitución habrá un festival como parte de las celebraciones por la investidura del tabasqueño.

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